jueves, 23 de abril de 2015

Palmeras, los faros de tierra adentro.


Una  de las pocas alquerías con su tradicional palmera,
cerca de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
-Fotografía de J. Luis Vila Castañer -

Callejero estarás cansado de tu caminar, por eso te invito a sentarte bajo la sombra estrellada de la palmera y si me lo permites, te contaré un cuento.

Como todo el mundo sabe, los marineros para orientarse en el mar, utilizan los faros, que según el juego de destellos, saben a qué puerto se acercan. Pero en tierra todo es distinto, los hombres de tierra firme, no toman rumbos, ni consultan mapas, lo único que funciona es saber conocer el terreno y sobretodo guiarse por las palmeras, que nos indican que camino proseguir.

Fueron los musulmanes quienes inventaron los "Faros de tierra a dentro". Ellos mandaron plantar en cada casa una palmera, o lo que es lo mismo, un faro. Cada palmera, es una guía para la orientación del viajero. Su luz es la altura, sus hojas son sus destellos que con solo mirar a lo lejos, el caminante podía orientarse, porque donde hubiera una palmera, allí había gente hospitalaria. Dirigiendo sus pasos hasta ella, los hombres podían encontrar agua y descansar a su sombra hasta reponerse y seguir su camino.

Hoy en día esto se ha perdido, ya no le damos la importancia que le daban los musulmanes, nos hemos olvidado de su función estratégica en tierra, y la gente ya no es tan hospitalaria y siguen sus caminos a través de pequeños artilugios que guardan en sus ropajes, ignorando la presencia de quienes se cruzan en su caminar.

Solo te diré una cosa callejero, cada vez que veas una palmera "abandonada" en mitad de la huerta junto a unas ruinas de una alquería, recuerda que no era un simple árbol ornamental. Era la señal que, en algún momento del tiempo ya lejano, en aquel lugar había gente esperando tu llegada.


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