jueves, 7 de mayo de 2015

La Calle de la Barchilla

Arco de la Catedral, losa y barchilla de madera. 

Rodeando la Seo Valentina por la parte lateral que da a la Plaza de la Almoina nos encontramos con la estrecha calle de la Barchilla, bajo el arco pasadizo que une la Catedral y el Palacio Arzobispal de Valencia, hay una marca muy especial en la piedra, la cual le da nombre a la calle.

Curiosamente esta piedra es de origen romano, ya que durante el renacimiento era bastante habitual colocar restos de épocas romanas, que aparecían al construir las casas, en lugares visibles a modo de  reliquia y homenaje a la antigüedad. - Uno de los lugares donde mejor puede apreciarse esta práctica es el zócalo de la fachada de la Basílica de la Virgen recayente a la Plaza de la Virgen, donde existen varias de esas lápidas, en muchas puede apreciarse las inscripciones. –  En cambio en la losa de piedra que se colocó en el arco  del Palacio Arzobispal no hay ninguna inscripción, pero si rastro de que se rascaron las letras conforme al uso que se iba a destinar, es decir, ser patrón de las cajas de pesar el cereal. Una barchilla equivalía a un cuarto de fanega es decir unos 10 litros.

Esta losa, tiene un dibujo de forma rectangular y dos muescas triangulares a los lados, que en el medievo sirvió de referencia a los carpinteros que fabricaban barchillas, cajas de madera y medida de volumen que servían para pesar el trigo. Pues como muchos de vosotros sabéis la calle de la Barchilla se encuentra próxima  a la calle  de la harina, a la del peso de la harina y al Almudín – antiguo almacén de grano – la toponimia evidencia que la zona estaba muy ligada a la industria del trigo, un producto que en la antigüedad servía para pagar el impuesto del diezmo a la Iglesia.

Así pues cuando un carpintero construía la suya se acercaba hasta el  lugar para comprobar si su caja encajaba con la del lugar. Porque la barchilla era una de las medidas del antiguo sistema medieval  que junto a las fanegas, varas, codos, pies y pulgadas eran los sistemas con los que se medían los productos. Y en cada región podían variar – y en ocasiones con demasiada diferencia – por eso surgió la necesidad de crear patrones de medida. La cual en este caso, era para los áridos del Reino de Valencia. Donde los valencianos comprobaban  su medida, hasta que cayó en desuso con la generalización del Sistema Métrico Decimal a partir de 1840 unificándose las medidas en toda España.  

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