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lunes, 18 de agosto de 2014

Murciélagos, guardianes de la ciudad. (Leyendas valencianas#2)

Recreación de murciélago sobrevolando la ciudad. 
EXTRAMURS
El Bótanic


Las murallas de Valencia servían para proteger la ciudad de las invasiones no deseadas.  La cual estaba provista de diferentes puertas de acceso y torres para vigilar la entrada y salida  de los que discurrían a diario los mercaderes, viajeros, visitantes, artesanos entre otros personajes variopintos.

Para el control, apertura y cierre existía un horario basado en la luz solar del día, se entraba por la mañana y al caer el sol, cuando llega la oscuridad, cerraban las puertas sin esperar a nada ni nadie.


Si alguno llegaba después del cierre de las puertas de la ciudad, se exponía a pasar la noche fuera de las murallas a la intemperie, bien apoyado en sus muros, o vigilando sus propiedades que viajaba con ellos. En teoría no era nada malo, solo tenían la esperanza de que la noche gozará de buen tiempo además estar despejado el cielo para poder  disfrutar a lo largo de la noche de la luminosidad  belleza de la luna. 

Pero existe una leyenda relacionada con esta causa, que todo viajero informado no la menospreciaba no la ponía en duda, cuenta esa tradición que debía llevar anudado al cuello un pañuelo que le cubriese con seguridad la yugular… Pues los murciélagos estaban para defender la ciudad por la noche, los cuales anidaban en los huecos de las torres o en el lienzo de la muralla. Haciendo honor al emblema del escudo de la ciudad atacaban desde allí a todos los individuos  a los que podían morder, de esta manera, era un firmes defensores de la ciudad, en un momento cuando sin protección, les vencía el sueño, el murciélago clavaba sus dientes succionando la sangre del desprevenido. 

Al día siguiente era encontrado inerte, tal como se había aposentado en el lugar que había elegido para pernoctar. Los más afortunados se libraban por cubrirse el cuello con el brazo, pero estos también podían ser mordidos y el infeliz que era víctima de una mordedura, pese a defender su garganta como podía, terminaba muriendo a los pocos días por la infección de la rabia sin poder recibir ayuda.

De esta anécdota procede el misterio de aquella frase muy recurrida para identificar la ciudad de valencia “quedarse a la luna de valencia” es decir quedarse siempre despierto, observando la belleza de la luna, para no caer en brazos de Morfeo y ser víctima de los furiosos murciélagos, unos peligrosos transmisores de enfermedades, pera casi increíble, pero estas criaturas nocturnas que defendieron con todas sus fuerzas las murallas que protegían la ciudad, se ganaron el honor de ser el símbolo principal del escudo de  Valencia, lejos de atribuirle referencias diabólicas o malignas lo consideran un signo de felicidad y  de protección.

El murciélago sobre el escudo de la ciudad.
En una reja de las puertas de las torres de Quart. 

lunes, 11 de agosto de 2014

La leyenda del Murciélago (Leyendas valencianas#1)

Escudo heráldico de la ciudad de Valencia 


CIUTAT VELLA
La Xerea

El Murciélago es el animal heráldico de la ciudad de Valencia. Lo podemos ver representado en multitud de lugares por toda la ciudad y en emblemas deportivos y falleros. 

Cuenta la leyenda que cuando las tropas del rey Jaime I estaban acampadas en el arrabal de Ruzafa, fuera de la muralla de la ciudad de Valencia, a la cual habían sitiado para arrebatársela a los musulmanes. 

Una noche que el ejército cristiano dormía tranquilo y confiado se oyó cerca de la tienda del rey un extraño golpear de tambor. Un soldado le despertó, alertándolo. Enseguida llamó a sus capitanes para que diesen orden a los guardianes de extremar la vigilancia. Entonces se dieron cuenta de que los moros estaban cerca del campamento, y dieron la alarma. Todos los soldados se levantaron rápidamente y tomaron las armas. Se entabló una feroz batalla, en la cual el ejército moro tuvo muchas bajas y se retiró.

Después de la lucha, el rey quiso premiar al que les había avisado con golpes de tambor. Grande fue su sorpresa cuando supo al final que el aviso lo había dado el murciélago. El animalito se había dejado caer con todas sus fuerzas, muchas veces hasta que consiguió despertar al rey. 


En agradecimiento, Jaime I hizo representar un murciélago en la parta más alta del escudo real y en el de la ciudad de Valencia.

Representación actual del murciélago en el escudo de la ciudad
Adorno de la Puerta del Mar.