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domingo, 31 de octubre de 2021

La esencia del Murciélago (Valencia oculta#6 )

Esencia de murciélago, algo de lo que Valencia está llena.

EXTRAMURS
El Botànic

Callejero estás tan acostumbrado a verlos por todos los lugares de la ciudad, que inconscientemente los obvias, pero si eres un callejero que hace poco ha llegado a Valencia, tal vez te llame la atención el ver murciélagos por todos lados. Porque Valencia es como una especie de Gotham a la mediterránea dónde aparece el icono de Batman en cualquier sitio.  

El murciélago, icono representativo de los vampiros, del famoso Conde Drácula, y como no, de la festividad de Halloween, es el emblema heráldico de la ciudad de Valencia, al contrario que otras tienen leones para representar el valor, o dragones para la fiereza.

Existen dos historias para contar el origen de este símbolo, la real y la leyenda. Curiosamente se da como oficial en nuestra tierra la versión mítica.

Se cuenta que cuando la ciudad de Valencia era conocida como Balansiya y los callejeros eran musulmanes, estos sabían entrenar y domesticar a estos seres de la noche para que cazaran mosquitos, pues la ciudad contaba con infinitud de fuentes, albercas, acequias y el valladar de la muralla por donde se retenía agua estancada, un lugar perfecto para la cría de larvas de mosquito, un fantástico majar para los murciélagos.

Ejemplar de murciélago. 

Cuando Jaime I de Aragón sitió la ciudad de Valencia, allá por 1238, un viejo nigromante musulmán le auguró al Rey Conquistador, que mientras un murciélago pudiera sobrevolar todas las noches la ciudad de Balansiya, está se mantendría a salvo del poder de los cristianos.

Pero sucedió algo que no esperaban ni el bando moro, ni el cristiano, y es que un murciélago se enamoró de los colores del emblema aragonés de la tienda real.

Una noche cuando un grupo de guerreros islámicos acudieron al campamento cristiano de hurtadillas, el oído especial del murciélago detectó el sonido de las pisadas de esos hombres y para mantener la presencia de esos colores que tanto le atraían, el animalito hizo vuelos rápidos dejándose caer en picado sobre un tambor que había entre los aperos de los hombres del campamento.

El pequeño murciélago se dejaba caer una y otra vez fuertemente sobre el tambor, hasta que llamó la atención de los soldados que hacían guardia esa noche, alertados por el sonido fueron a ver que era ese constante: toc, toc, toc… y descubrieron la presencia de los musulmanes acercándose a la tienda donde dormía el Rey Conquistador, dando la voz de alarma y salvando, así, la vida del monarca.

Murciélago tocando el tambor
Montaje: I. Balensiya

Don Jaime al abrir la tienda para salir al exterior a ver lo que sucedía, el murciélago se coló dentro, quedando capturado en el interior de la carpa real. Al día siguiente la ciudad de Valencia, sin su murciélago protector, cayó en manos cristianas al rendirse el soberano Zayyan Mardanish.

Consciente del acto heroico del pequeño animalito que revoloteaba por la cubierta oro y grana de la tienda real, el rey Jaime decidió inmortalizarlo junto a los colores que tanto le gustaron, para que protegiera el escudo de esa nueva ciudad, que a partir de ese día era cristiana.  

Pequeño murciélago 

Esto es solo la leyenda que cuentan a los niños valencianos  en el colegio, y lo que comentan a los turistas que preguntan sobre ello. La historia real de este símbolo heráldico viene de la cimera del Rey Pedro El Ceremonioso, que en su yelmo tenía representado el dragón alado de San Jordi, patrón de Aragón. Algo más verosímil en la heráldica medieval, ya que la iglesia era más afín de la historia de San Jorge matando al dragón, que el murciélago emblema de los seguidores de artes oscuras.

En el Bestiario de Don Juan de Austria de Martín Villaverde en el año 1570 recoge lo siguiente:

«El murciélago es ave y animal que vuela de incierta manera de naturaleza, con alas de cuero que con unos pellejos corta el ayre y en el se sustenta. Anda entre las aves y animales con quatro pies y pare no güevos sino hijuelos de su forma y los cria con leche. Cerca, rodea y busca su pasto de la tarde, pasada la luz del sol, que con el sol no ve lo a á menester. Su pluma es vello y color pardo a manera de ratón. Chilla enhadosadamente.»

Murciélago representado en el siglo XV

Si nos adentramos mar adentro hasta Mallorca, podemos observar al igual que Valencia, está timbrada por este peculiar animal, debido a otra leyenda también atribuida al rey Jaime I, y es que se dice que el monarca protegió a un murciélago que se encontraba dentro de la primera mezquita consagrada como iglesia en la ciudad de Mallorca, que más tarde pasaría a ser la de san Miguel. Curiosamente, a San Miguel también se le representa con un dragón.

Supuesto yelmo de Jaime I con el drac alat.

Cimera del Rat Penat de la Real Senyera

El famoso dragón aparecía representado en los escudos de la ciudad de Valencia y Palma de Mallorca, pues ambas estaban gobernadas por los reyes de la Corona de Aragón. Con el paso del tiempo, y las reinterpretaciones artísticas en pintura y orfebrería, este drac alat, se convirtió en un rat penat.

Cabe decir que, en 1878, Constantí Llombart y Teodoro Llorente fundaron una asociación para defender la cultura y la lengua valenciana, llamada Lo Rat Penat, usando este animal como emblema. Así pues, el murciélago que conocemos hoy en día, empezó a usarse a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando el movimiento del Nacionalismo en la política, el Romanticismo en el arte y la Renaixença en la literatura, buscaba la idealización del pasado, las viejas glorias, las leyendas y mitificar a los héroes del pasado. Todo esto en un ambiente medieval. ¡Qué mejor que introducir esta leyenda del murciélago de la mano de nuestro amado Jaime I !

Desde entonces el murciélago aparece en todos los escudos de la ciudad y en los documentos oficiales.

Representación de murciélago en un antiguo documento. 

En la actualidad podemos ver el murciélago en los escudos de la ciudad, del Levante Unión Deportiva y del Valencia Club de Futbol, que como dice su canción alegórica: «Murciélagos al frente, valencianos hasta la muerte.»

Escudo de la ciudad y clubs deportivos
Montaje: I. Balensiya

También, aparece en el escudo del Real Club Náutico de Valencia, además de muchos escudos de los casales falleros de la ciudad.

Mientras en el escudo de Mallorca, el murciélago aparece representado del mismo color dorado que la corona.

Escudo de la ciudad de Palma de Mallorca

Finalmente, cómo curiosidad, en la ciudad del amor, Teruel, había un murciélago encima de la corona que conmemoraba la participación de los habitantes en la conquista de Valencia, pero desapareció en el siglo XIX, con el movimiento romántico antes mencionado, cuando crearon la nueva versión del blasón turolense solo con el toro y la estrella, en representación de la leyenda de Diego de Mancilla e Isabel de Segura, respectivamente. 

Escudo antiguo de Teruel

Así que Callejeros, si veis volar un murciélago o se acerca a vuestras casas, alegraos al verlo porque no es más que un símbolo de buena suerte, y de valor en nuestra tierra. ¡Pero cuidado! Es mejor no tocarlos y si se cuela en casa, esperar que se marche por si solo, o espantarlo con algún trapo para que salga por alguna ventana. 


Ejemplar de murciélago que se coló dentro de mi casa.
Fotografía: I. Balensiya

martes, 15 de noviembre de 2016

El viejo Almez del botánico (árboles extraordinarios #3)


El Almez del bótanico.
Fotografía Isabel Balensiya 
EXTRAMUROS
Botánico

Callejero regresando a casa por la calle Quart la mirada curiosa se gira a un lado para observar el interior del zaguán del Jardín Botánico donde destaca en el vestíbulo la pequeña zona ajardinada que se dejó para que siguiera engrosando y creciendo el tronco de uno de los árboles más extraordinarios de Valencia.


Fotografía J. Luis Vila. 

Se trata de un Almez *(Celtis Australis) un árbol con carácter fuerte y cuyo tronco suele bifurcarse en ramas que acaban en una copa ancha de forma redonda y de hoja caduca que florece en pequeñas florecillas amarillas. En la naturaleza suele nacer en solitario en lugares frescos e húmedos llegando a aguantar 5 siglos, lo que es muy fácil que llegue a cumplirlos ya que se acostumbra a la polución urbana y no suele enfermarse con plagas.







Detalle del salto arquitectonico que se
procedió a realizar para su conservación.
Fotografía J. Luis Vila.
Nuestro extraordinario ejemplar en el en el Jardín Bótanico de Valencia, tiene 80 años, el cual ha crecido durante estos años inclinándose para encontrar más luz salvando los obstáculos arquitectónicos, ya que – afortunadamente - fue respetado durante la remodelación del edificio principal adaptándose la configuración arquitectónica para no dañarlo en ningún momento, según comentó el director del jardín, Antonio Aguilella, como  símbolo del antiguo paisaje rural en Valencia, ya que los antiguos valencianos les gustaban plantarlos en sus alquerías, bien para darles sombra en sus descansos estivales, bien como para aprovechar su madera para construcción de herramientas de agricultura.

Sin duda este árbol representa un símbolo más en nuestro legado patrimonial natural, que con orgullo todas las mañanas extenderá sus ramas en revindicando que aún existe, y que por mucho que se construya, la Naturaleza siempre será la dueña de la tierra.

Fotografía de Antonio Marín

El fuerte tronco del árbol.
Fotografía: La tabla. 

El Almez sobresaliendo por encima del edificio de investigación del Jardín.

Visión del Almez (derecha) entre los antiguos edificios del bótanico. (1960)


 *(Celtis Australis) Celtis es el nombre por el cual los griegos lo conocían, y Australis significa “sur” en honor a su procedencia al sur del mediterráneo. El nombre por el cual lo conocemos nosotros procede de nuestros antepasados musulmanes Al-mais.


Todas las entradas de los árboles extraordinarios de Valencia, se las dedico a mi abuela, quien me enseño la afición por la jardinería, y el gusto por los árboles contándome las historias y nombres de todos ellos junto el de las flores. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

EXTRAMUROS, a puertas de las murallas. (Distritos de la ciudad #3)



Torres de Quart, a la luna de Valencia

Extramuros (Extramurs en valenciano) es el nombre que tiene el 3º Distrito de Valencia.
Se encuentra limitado al norte con Campanar, al oeste con Ciutat Vella y Ensanche y al sur con Jesús y al oeste con Patraix y L´Olivereta.

Compuesto por cuatro barrios: Bótanico, La Roqueta, La Pechina y Arrancapins.

Mapa de la zona que abarca el distrito
Elaboración: Isabel Balensiya


El distrito de Extramuros es uno de los más céntricos de la ciudad, su nombre proviene a que era la zona que rodeaba la parte exterior de la muralla medieval. Cuenta con diversos lugares turísticos como las Torres de Quart, o el Jardín Botánico.

Si recorremos sus calles, podemos observar una tipología de manzana que se repite continuamente, alrededor  de la Gran Via Fernando el Católico, el ensanche pobre el cual se caracteriza por un intento primitivo de chaflanes, para que se parecieran a la parte canónica del ensanche rico como se conoce al distrito del Ensanche.


EN ESTE DISTRITO ENCONTRARÁS: 

El Botànic

La Roqueta


La Petxina

Arrancapins

jueves, 28 de abril de 2016

La Pechina del Túria (La Valencia Negra #5)


La Pechina del Túria.
EXTRAMURS
La Petxina

El ser humano es una criatura sorprendente por así decirlo, en ocasiones le gusta ensalzar su pasado, mostrar las glorias pasadas de su historia, contando con orgullo historias que ocurrieron mucho tiempo atrás… En otras ocasiones decide olvidar esas cosas, y lo que en un tiempo atrás fueron acontecimientos que marcaron el día a día en una ciudad, se quedaron en el olvido, conservándose en unos pocos legajos que algún día un historiador encontraría o en ocasiones esa parte de nuestra historia, acaba sepultada bajo tierra, y que siglos después, por un capricho del destino acaba saliendo a la luz.
Valencia es una de esas ciudades que igual te muestra una tradición o cuenta una historia con orgullo, mientras otras se quedan ocultas, como es el caso de un elemento decorativo que se encontró junto el pretil del río Túria, con la importancia que le dio nombre a una travesía de la ciudad. Se trata de la Pechina, que forma parte del muro de contención del río, junto al Paseo de la Pechina.

Callejero adelanta tus pasos, un poco más y búscala mientras disfrutas del agradable clima de que ya empieza hacer en la ciudad. Mientras te voy a ir contando la historia… 

Curiosamente y como siempre que nos remontamos a un historia antigua... existen dos versiones, la oficial e histórica, y la leyenda urbana... que casi siempre suele ser mas cierta que la oficial. 

Detalle del malecón con los badenes y la Pechina.
En los libros de historia e urbanismo de la ciudad, la Pechina la describen como un elemento decorativo de piedra, que forma parte del pretil de malecón, una rampa ancha  - que junto al del Puente de Serranos eran los dos muelles principales de los puertos fluviales, por los que entraban las mercancías a la ciudad de Valencia. – por donde se bajaban los carros tirados por caballos, la rampa posee una especie de “badenes” que servían para frenar las ruedas y las patas de los animales haciendo facilitar su tarea de carga y descarga de lo que traían las balsas.


La Pechina sería solo la base de la rampa del malecón, situado a la altura de la Casa de la Caridad, y que se encontró enterrada en el lecho del río al ser ajardinado, dándole nombre a la vía que trascurre en paralelo al cauce. 

Pechina semienterrada antes del ajardinamiento actual. 


La Pechina junto al pretil del río en la actualidad. 
Pero la otra historia que guarda la Pechina forma parte de la Leyenda Negra de Valencia, marcaba el punto del Quemadero, el lugar donde tiraban los cadáveres de los ajusticiados y los quemaba la Santa Inquisición con un: “el fuego lo purifica todo “donde ardieron los cuerpos de herejes del cristianismo, judíos conversos, moriscos, esclavos, homosexuales, fembres pecadruis (prostitutas), brujas, endemoniados y blasfemos. Eran juzgados y condenados en la Casa de la Penitenciaría que macabra e irónicamente está situada en la Calle Quemadero, actual calle Sanchís Bergón, que desemboca al Paseo de la Pechina, junto al pretil del río donde se ubica la Pechina.


Ubicación en el mapa. 

jueves, 12 de marzo de 2015

La Finca Roja (Edificios históricos#3)

La Finca Roja
Fotografía: J.Luis Vila.


EXTRAMURS
Arrancapins

Puede que un día callejero hayas querido salir más allá del límite donde antes estaban al antiguas murallas, la zona conocida como extramuros, encontrándote en una de sus calles, del barrio de Arrancapins, un llamativo edificio de color rojizo, es lo que se denomina la Finca Roja, conocida también como casa – colmena. Se construyó entre 1929 y 1933, fue diseñada la finca por el arquitecto Enrique Viedma, siendo los contratistas José Valera y Federico Ferrando.

La Finca Roja surgió de la creación de un grupo de viviendas obreras para la zona del ensanche burgués. El edificio fue presentado en 1929 al concurso de la Caja de Previsión Social del Reino de Valencia, el cual estaba destinado a la construcción de viviendas para obreros acogiéndose a la ley de Casas Baratas de 1925.






El arquitecto Viedma diseñó la Finca Roja, componiéndola de una planta baja y cinco pisos. Utilizó hormigón armado, tanto en los cimientos como en la estructura, resolviendo esta última mediante  nervios y brochales combinados perpendiculares para resolver las irregularidades provocadas por los patios de luces, las escaleras y los triángulos de los chaflanes. El nombre la Finca Roja, viene del color del ladrillo de la fábrica, sobre zócalo de piedra de Godella, con el que arranca a nivel de calle. El ladrillo es la fábrica de Bonet Trenco.


Detalle de la fachada Fotografía: J.Luis Vila.


La cubierta esta diferenciada por cuatro tipos: de teja, de azulejo, cubiertas planas transitables y no transitables. Las de teja son de doble pendiente y se localizan en el contorno exterior del edificio, por encima de la última cornisa. La vertiente visible desde la calle, casi vertical, las cubiertas de azulejos, de forma abovedada donde están los miradores de la fachada exterior como las terminaciones de los torreones.


Vista aérea de las cubiertas del tejado

 Los ladrillos de cerámica vidriada son verdes y contrastan con el ladrillo rojo de la fachada, las cubiertas planas transitables se accede desde los pasillos de servicio de los trasteros y desembocan las chimeneas, las cuales están en pendiente para evitar embozos. Las cubiertas planas no transitables se ubican sobre los casetones de las escaleras, sobre la zona de los devanes y sobre los miradores de las fachadas interiores, están acabados en pavimento de baldosa cerámica.

La Finca Roja es sin duda un gran edificio el cual alberga 378 viviendas, en catorce patios, con pisos de 100 metros cuadrados, y los cuatro patios de los chaflanes con pisos mas grandes. La ultima planta es abuhardillada. Todos los zaguanes comunican las calle con el jardin interior muy amplio y pavimentado con losas de mármol. 

El Jardín de la Finca RojaFotografía: J.Luis Vila.

Finalmente cabe destacar es la fraternidad de los vecinos, que de vez en cuando y si es posible los jueves, se reúnen los "fincarrojenses"  se trata los inquilinos que habitan la finca, se reúnen para almorzar y especialmente recordar hechos pasados y presente. Amigos de casi toda la vida, hablan de juegos de cuando eran niños en el jardín de la Finca Roja. Amistades que en ocasiones llevaron hasta el altar creando matrimonios que habitarían juntos el edificio renovando las familias, y coleccionando nuevas historias que contar en estas reuniones.

Las reuniones de los vecinos de la finca roja
- fotografías de José Luis Vila.


jueves, 19 de febrero de 2015

Gatos del Jardín Botánico de Valencia. (Gatos de Valencia#1)


Redford

EXTRAMURS
El Botánic

Mañana 20 de febrero se celebra el día internacional del gato, así que por ese motivo, vamos a parar nuestro callejear por la ciudad para detenernos en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia.  Dentro de este oasis urbano lo custodian unos 50 felinos que dependen directamente de los voluntarios que forman “Gatos del Jardín Bótanico” Quienes empezaron su labor en 1995 logrando que 100 gatos encuentre una casa y una familia que cuiden de ellos. 

Esta idea surgió de Mercedes Andina, la coordinadora e impulsora de esta colonia de gatos del jardín, de un viaje que hizo a Roma. En la década de los 90 los felinos abandonados en España estaban desprotegidos, en las perreras los mataban en cámaras de gas. Así que este proyecto salvaguarda el bienestar de estos gatos. 

Mercedes Andina, junto a Scaramouche 

“Gatos del Botánico” es un grupo privado, los cuales se autofinancian mediante las aportaciones que hacen los voluntarios y la organización de diversos mercadillos benéficos en algunas ocasiones al año. Donde todos los productos que se venden en el mercadillo están hechos por los propios voluntarios y cuyo beneficio esta íntegramente dedicado a la manutención y cuidados veterinarios de la colonia felina. 
Toñi y Pura unas de las voluntarias en los puestos de mercadillo

El precioso Scaramouche, paseando por el jardín
con sus 17 años, el mas viejo de la colonia. 

El grupo de voluntarios se encargan de ayudar y cuidar a los gatos, poniéndoles a su disposición pienso seco y agua en sus comederos y bebederos. Siempre escogiendo un pienso de calidad para no crear problemas de salud a la larga a los felinos. También vigilan el estado de salud de cada uno de ellos periódicamente. Se  esterilizan y castran a los gatos para controlar la población. Los gatos tienen todos su nombre, el cual se escoge de forma alfebetica, según el mes en que aparecen. Por ejemplo si un gato llega en enero, se le pone un nombre que empieza por “A” en febrero por “B” y así hasta complementar dos años. Es una forma de saber qué mes y año llego el animal al jardín. 
A su vez intentan buscarles una familia, y cuando lo consiguen el gatito es aislado unos días para ver su estado de salud, se desparasita, es vacunado y esterilizado si tiene más de 6 meses. 

Gatito afortunado que ha encontrado
una familia que le dará mucho cariño

Si quieres ayudar a los voluntarios:

1.   Apadrinar.
Ingresar dinero en una cuenta bancaria que irá destinado al cuidado del gato.

2.   Hacerse voluntario.
Si eres de Valencia o alrededores puedes ir, llevar comida, cuidar a los gatos en persona o colaborar en todo lo que puedas.

3.   Adoptar.
La adopción de los gatos es el principal objetivo. Si te interesa puedes pasarte por el jardín o ponerte en contracto con ellos a través de su Facebook: Gatos del Jardín Bótanico de la Universidad de Valencia.
4. Acudir a los eventos que organizan.
 A lo largo del año realizan acciones para recaudar fondos y así poder alimentar y prestar atención veterinaria a los felinos. 


Yo misma dando de comer a algunos felinos. 


jueves, 25 de diciembre de 2014

La Estrella del Norte (In memorian#2)

La Estrella Roja, emblema de la Compañía de los
Caminos de Hierro del Norte de España
de la Estación del Norte de Valencia. 

EIXAMPLE 
Ruzafa


La estrella roja de cinco puntas, es el emblema de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, algo que muy pocos saben y que otros piensan que es solo un elemento ornamental, pero yo lo veo como un emblema de la esperanza, de sueños… Que al igual que la estrella de Navidad, nos llena de ilusión por reencontrarnos con nuestros seres queridos bajo de ella, en la puerta de la estación o en que su halo ferroviario nos guía por un camino hacia ellos.

¿Qué os puedo decir de la Navidad? Estos días son una época llena de magia, de emociones, de compartir buenos recuerdos con amigos y familiares. Se respira en el andén  - junto el aroma de grasa de tren – ese agradable ambiente navideño, el ajetreo de los viajeros que van y vienen cargados de ilusiones, y otros se congregan en el apeadero esperando con una cálida sonrisa a reencontrarse con esas personas especiales que regresan con nostalgia al hogar.  Recordad que la Navidad, es sobre todo, un tiempo de magia donde todo es posible si está lleno de ilusión.  Disfrutad de vuestros seres queridos y del cariño de quienes te rodean, ya que fortalece el ánimo y llenan de energía para afrontar con optimismo el nuevo año, pues ellos son el mejor regalo que puedes recibir, y alzad juntos las copas para brindar por los sueños futuros.

Os deseo a todos… ¡¡¡ UNA FELIZ NAVIDAD !!!



Isabel Balensiya 

lunes, 18 de agosto de 2014

Murciélagos, guardianes de la ciudad. (Leyendas valencianas#2)

Recreación de murciélago sobrevolando la ciudad. 
EXTRAMURS
El Bótanic


Las murallas de Valencia servían para proteger la ciudad de las invasiones no deseadas.  La cual estaba provista de diferentes puertas de acceso y torres para vigilar la entrada y salida  de los que discurrían a diario los mercaderes, viajeros, visitantes, artesanos entre otros personajes variopintos.

Para el control, apertura y cierre existía un horario basado en la luz solar del día, se entraba por la mañana y al caer el sol, cuando llega la oscuridad, cerraban las puertas sin esperar a nada ni nadie.


Si alguno llegaba después del cierre de las puertas de la ciudad, se exponía a pasar la noche fuera de las murallas a la intemperie, bien apoyado en sus muros, o vigilando sus propiedades que viajaba con ellos. En teoría no era nada malo, solo tenían la esperanza de que la noche gozará de buen tiempo además estar despejado el cielo para poder  disfrutar a lo largo de la noche de la luminosidad  belleza de la luna. 

Pero existe una leyenda relacionada con esta causa, que todo viajero informado no la menospreciaba no la ponía en duda, cuenta esa tradición que debía llevar anudado al cuello un pañuelo que le cubriese con seguridad la yugular… Pues los murciélagos estaban para defender la ciudad por la noche, los cuales anidaban en los huecos de las torres o en el lienzo de la muralla. Haciendo honor al emblema del escudo de la ciudad atacaban desde allí a todos los individuos  a los que podían morder, de esta manera, era un firmes defensores de la ciudad, en un momento cuando sin protección, les vencía el sueño, el murciélago clavaba sus dientes succionando la sangre del desprevenido. 

Al día siguiente era encontrado inerte, tal como se había aposentado en el lugar que había elegido para pernoctar. Los más afortunados se libraban por cubrirse el cuello con el brazo, pero estos también podían ser mordidos y el infeliz que era víctima de una mordedura, pese a defender su garganta como podía, terminaba muriendo a los pocos días por la infección de la rabia sin poder recibir ayuda.

De esta anécdota procede el misterio de aquella frase muy recurrida para identificar la ciudad de valencia “quedarse a la luna de valencia” es decir quedarse siempre despierto, observando la belleza de la luna, para no caer en brazos de Morfeo y ser víctima de los furiosos murciélagos, unos peligrosos transmisores de enfermedades, pera casi increíble, pero estas criaturas nocturnas que defendieron con todas sus fuerzas las murallas que protegían la ciudad, se ganaron el honor de ser el símbolo principal del escudo de  Valencia, lejos de atribuirle referencias diabólicas o malignas lo consideran un signo de felicidad y  de protección.

El murciélago sobre el escudo de la ciudad.
En una reja de las puertas de las torres de Quart.