Mostrando entradas con la etiqueta Ruzafa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ruzafa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de agosto de 2017

LA ESTACIÓN DEL NORTE, 100 años de trenes en Valencia (Valencia ferroviaria#1)



EIXAMPLE
Ruzafa

Callejero, hoy 8 de agosto de 2017 te sugiero que recorras la avenida del Marqués de Sotelo y admires el gran edificio que se levanta al final de la misma, que como muy bien sabrás se trata de la Estación del Norte. La estación de ferrocarril que el día de hoy cumple 100 años de su inauguración.
Ven a resguardarte del calor de este verano en su hall, acomódate en uno de sus bancos y mientras te relataré la historia del edificio al  que acabas de entrar.

Antes de comenzar sería mejor  que te relatará, brevemente,  la historia del ferrocarril de España. Hay que remontarse al año 1843, cuando los españoles comenzaron a tener ganas de conocer este nuevo tipo de transporte. Tuvieron que pasar algunos años hasta 1855, cuando se decidió realizar varios proyectos de ferrocarril para conectar Madrid con el norte de España, lo que entusiasmaría a Vizcaya, ya que tenía gran interés por la creación de dicha línea para conectarse con la capital, debido a su industria siderúrgica y el ferrocarril sería un medio idóneo para transportar sus productos a Madrid.

Desde el primer momento que se aprovó el proyecto de construcción de la línea de ferrocarril se comenzó a denominarse “del Norte” y su recorrido sería de Madrid a Valladolid, Burgos y finalmente Bilbao. Durante ese tiempo, el gobierno de Espartero creó la Ley de Ferrocarriles, un 3 de junio de 1855, para poder otorgar una serie de leyes a este nuevo transporte que recorrería nuestro país, pero no fue hasta el 29 de diciembre de 1858 cuando se fundó en Madrid oficialmente la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte (CCHNE) con un capital de 380 millones de reales. Siendo esta la red más extensa de España, hasta que fue nacionalizada en 1941 como Red Nacional de Ferrocarriles Españoles (RENFE).


Mapa de España de las líneas ferroviarias de Renfe (1941)

Pero volviendo a la época, como consecuencia de la Tercera Guerra Carlista, durante el periodo de recuperación económica, muchas compañías ferroviarias se hallaban en una difícil situación financiera e incapaz de hacer frente a sus deudas, Caminos de Hierro del Norte decidió expandirse rescatando y anexionando pequeñas líneas ferroviarias. No fue hasta 1891, tras el fallecimiento de José Campo Pérez, que la CCHNE se amplió, al unirse con la Sociedad de Ferrocarriles de Almansa a Valencia y Tarragona e incorporándose las vías de Tarragona, Valencia y Gandía y Almansa. Finalmente el 1 de enero de 1892 volvió a crecer con la Sociedad de los Caminos de Hierro del Este de España, la actual línea Valencia – Utiel.

Ahora que ya conoces brevemente la historia de los trenes y las vías valencianas, es momento de regresar a la historia de la Estación de Ferrocarriles de la Compañía del Norte, más conocida por nosotros como Estación del Norte,  porque es de la compañía ferroviaria de donde procede su nombre “del Norte” y no porque, como muchos creen, su fachada mire al norte.


Antigua estación de trenes de Valencia.

Como ya he comentado, originariamente en Valencia existía una primitiva y pequeña estación de trenes, la primera de la ciudad, construida en 1851 por los ingenieros James Beatty y Domingo Cardenal Gandasegui. Era de estilo clásico, con un pórtico y columnas dóricas, inaugurada el 21 de marzo de 1852. Se encontraba en la actual Plaza del Ayuntamiento, entre los edificios de Telefónica y el de La Equitativa,  sobre los terrenos de los huertos y el cementerio del antiguo convento de San Francisco. Estuvo dando servició hasta la inauguración de la actual Estación del Norte.


Ubicación de la antigua estación, al fondo el gran terreno que ocuparía la actual. 

Parte posterior de la antigua estación, en el skyline se aprecian las
 torres de Santa Catalina, el Miguelete, San Martín y San Lorenzo.


La Estación del Norte que hoy conocemos fue proyectada en 1906 por el arquitecto valenciano Demetrio Ribes, arquitecto de Caminos de Hierro del Norte desde 1902 y creador de las estaciones de Principe Pío de Madrid y la de Barcelona. Pero fue la de su tierra natal, la obra maestra en su arquitectura ferroviaria. La levantó sobre unos terrenos no urbanizados, cerca de la antigua Puerta de la Ruzafa, la estación ocupó una superficie de 3.000.000 m2 , con un  diseño de edificio funcional y artístico al mismo tiempo.



Las puertas abiertas y las vías de tren que la atravesaban 

La fecha de inicio de las obras fue el 2 de agosto de 1906, siendo inaugurada el 8 de agosto de 1917. Anecdóticamente, se puede comentar que durante las obras de construcción de la nueva estación, los trenes traspasaban las puertas de la fachada para llegar hasta la antigua estación, lo que sería actualmente el recorrido de la avenida de Marques de Sotelo a la Plaza del Ayuntamiento.
Lo primero que vemos nada más cruzar la calle Xátiva es un gran patio descubierto, cerrado por una verja de estilo vienés que separa la estación de la concurrida calle, en su origen en esta plaza se encontraba un pequeño jardín con una fuente que hoy en día está ubicada enfrente la iglesia de Santa María del Mar.

Vista aérea donde se aprecia la fuente y el pequeño jardín.

Si alzamos la vista podemos observar la fachada principal, de gran peso visual gracias a su diseño horizontal y otorgándole un carácter casi de fortaleza con esos tres torreones, dos en cada uno de los extremos y el tercero en el centro, resaltando una puerta principal, donde en su ático podemos ver la imagen de un águila sobre el orbe mundi, símbolo de la velocidad.
La fachada está formada por dos plantas combinando su composición de dinteles y molduras, junto con pilastras y elementos de reminiscencia clásica. La cornisa está rematada por pináculos de apariencia almenados.

Vista frontal de la fachada de la Estación del Norte

Estrella de la CCHN
fotografía: Isabel Balensiya

Estilísticamente, la fachada se puede catalogar como sezesion vienesa, y con algunas reminiscencias del gótico perpendicular inglés, que con el tiempo sería conocido como racionalismo.
Detalle de un escudo de la ciudad
La base arquitectónica de extremada sobriedad, se recargó con una decoración de exquisitas piezas ornamentales de cerámica, de la fábrica de La Ceramo de Benicalap, donde se aprecian guirnaldas de hojas de  naranjo y naranjas, alegoría de la riqueza agrícola que mantenía la ciudad a principios del siglo XX, junto con un gran valor simbólico como reflejan los escudos de la ciudad de Valencia y sobretodo destacan estrellas rojas de cinco puntas, emblema de la Compañía de Caminos de Hierro del Norte. 

También son dignos de mención los dos paneles cerámicos que flanquean la antigua puerta de acceso principal, obra de José Mongrell, que simbolizan a la Guardesa de Día y la Guardesa de Noche.



Mosaico de bienvenida 

Al traspasar la pesada puerta de madera, nos encontramos el hall de bienvenida al viajero, un gran vestíbulo estilo Art Nouveau donde, enmarcados en los pilares, encontramos la frase Buen Viaje en todos los idiomas, realizados en la técnica valenciana de trencadís (azulejo troceado), y el mismo estilo de mosaico que recubre las paredes, columnas y hasta las bovedillas del techo que cubre el zaguán con motivos regionalistas o productos de la huerta valenciana. Combinando con la cerámica, en la lujosa recepción encontramos la madera tallada que conforma el diseño de las taquillas y los arrimaderos originales de la época de su construcción.

Hall de la estación en su inauguración. 



Hall hoy en día, conserva la misma esencia que hace 100 años.




Las bovedillas decoradas del techo.
Las taquillas de madera centenarias 

Para hacer la espera del tren más agradable y cubrir las necesidades de los viajeros, en la parte derecha del vestíbulo se encontraba una cafetería, (actual Sala de los Mosaicos) que al igual que la fachada y el hall está profusamente decorada con cerámica de La Ceramo. Aquí podemos admirar grandes paneles cerámicos, obra de Gregorio Muñoz, que representan alegorías valencianas de paisajes y monumentos. También, el panel cerámico de una mujer ataviada con el traje regional, para el cual sirvió de modelo Josefina Momblanch, cuñada del arquitecto Demetrio Ribes.


La Cafetería de la Estación

La Cafetería hoy en día como sala de exposición temporal


Fotografías del montaje de la gran cubierta. 

Al salir del edificio de viajeros entramos al gran hangar de los trenes, donde se encuentran las distintas vías. El lugar mantiene un decoración similar al resto del edificio ya comentado, solo que lo que aquí destaca por encima de todo, es la gran cubierta de hierro de estilo modernista de la sezesion vienesa. Una inmensa marquesina de estructura férrea de apoyos articulados, que constituyó una gran ostentación en aquella época, ya que cubre una luz de 45 metros, atravesada por un lucernario central que sirve tanto para la entrada de luz como de ventilación de los trenes. Todo ello se diseñó en los talleres madrileños del ingeniero Enrique Grasset, que posteriormente llevó a Valencia donde la montó y colocó en 1916.


El gran hangar y las vías de tren. 



El gran hangar con las vías hoy en día. 
Finalmente, al cabo de once años, la estación fue inaugurada un 8 de agosto de 1917, prestando sus servicios ferroviarios a la ciudad de Valencia, hoy hace justamente  un siglo.

Vista del hangar y los trenes.

Actual vista del hangar y los trenes. 

¡¡ Que tengáis un buen viaje y disfrutéis de vuestras vacaciones !!


lunes, 5 de diciembre de 2016

Las Naranjas (Nuestra gastronomía #2)


EIXAMPLE
Ruzafa

Las naranjas desde la época islámica han sido consideradas como joyas vegetales. Su flor muy apreciada por los perfumistas árabes y el naranjo tuvo siempre un lugar de honor en los jardines de sus palacios y sus mezquitas, perfumando las noches creando un ambiente como surgido de las Mil y una noches. 

Patio de los Naranjos  (Sevilla)

Matricula de un vehiculo de Florida,
donde aparecen las Naranjas. 

Era la protagonista la naranja amarga, hasta que en el siglo XV la naranja dulce pasó a ser objeto de comercio y exportación al reino de Navarra. Colón las llevó a América, expandiéndose por las regiones de Florida y California.
Se convirtió en un dulce y jugoso emblema de nuestra ciudad, que llegó con éxito al mundo del Arte, donde aparecía en las manos de los mercaderes valencianos, personajes de las comedias de Lope de Vega, que regalaban a las autoridades según dictaban los guiones. 

Lope de Vega, haciendo helado de naranja, con zumo con nieve.
Escena de la película "Lope" dirigida por Andrucha Waddington (2010 ) 

Los naranjos no solo decoraban los jardines con su denso follaje verde brillante, sus perfumadas flores de azahar, sino que llamaban la atención sus frutos naranjas, que por belleza plástica y cromatismo han llevado a muchos pintores plasmarla en sus cuadros, ya fuera en bodegones, en canastas, en racimos o incluso en huertos completos.
El Vendedor de Naranjas - Joaquín Sorolla y Bastida.

Entre naranjos - Joaquin Sorolla y Bastida 

Los valencianos hemos amado a la naranja, hasta tenerle cierto punto de veneración, razón por la cual se conserva en la iglesia de Olocau del Rey, Castellón, una talla del siglo XIV de la Virgen de la Naranja.

Virgen de la Naranja.
Olocau del Rei (Castellón)

Pero no solo ha habido invocación religiosa a la fruta, sino también arquitectónica como podemos contemplar en nuestra ciudad todos los días en el Mercado de Colón una obra del arquitecto Francisco de Mora Berenguer, donde aparecen representadas junto a mujeres valencianas en los mosaicos de Mongrell. Y también nos dan la bienvenida al entrar a la ciudad en la Estación del Norte, obra del famoso arquitecto Demetrio Ribes. 

Detalle del Mercado de Colón
Fotografía: Tono Gimenez. 

Mosaico de la Estación del Norte.
fotografía: Isabel Balensiya

Fachada de la Estación del Norte. Fotografía Isabel Balensiya. 

Ya llega diciembre, callejero, y Valencia se llena de naranjas…

Valencia 

Aquí todo el año entero
parece sereno abril,
pues tenéis árboles mil
más copiosos por enero;
allá crisola el setiembre
todo lo que mayo muda;
pues pregúntale si suda
al escarchado diciembre.

Sin duda que aquesta tierra
debe ser paraíso
donde el cielo, en parte, quiso
mostrar el poder que encierra. 


(Félix Lope de Vega. 1590)


jueves, 10 de noviembre de 2016

Pedro III “El Grande” (Reyes de Valencia #2)

Pedro III "El Grande".
 Retrato imaginario por Manuel Aguirre y Monsalbe. 1854.
(Diputación Provincial de Zaragoza)
EIXAMPLE
Ruzafa

(verano de 1240 - 10 noviembre de 1285)
Hijo del rey Jaime I y su segunda esposa Doña Violante de Hungria, nació en el verano de 1240, quien reinaría en Valencia con el nombre de Pedro I de Valencia y III de Aragón y el sobrenombre de “El Grande”. En 1262 contrajo matrimonio con Constanza, hija de Manfredo y nieta del Emperador Federico II de Sicilia.

El 21 de julio de 1276, el rey Jaime I, viejo y enfermo de muerte – fallecería el 27 de aquel mes – estando en Alcira, abdica en D. Pedro, quien es coronado en Zaragoza en 1278 como Pedro I de Valencia y III de Aragón.

"Últimos momentos del rey don Jaime I el Conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo don Pedro"
Obra de Ignacio Pinazo Camarlench - Museo del Prado (Madrid)

En 1265 Carlos de Anjou el llamado “sin merced” había sido coronado Rey de Nápoles y atacó Sicilia, derrotando a Federico II y a su Hijo Manfredo, haciéndoles decapitar y coronándose Rey, hasta que en 1282, a instancias de Juan  de Procida y otros caballeros sicilianos, sabedores de los derechos de doña Constanza a dicho reino, instaron a Pedro I para que los liberase de la tiranía de Anjou.

El 29 de agosto desembarca en Trapani, al día siguiente entre en Palermo aclamado por la muchedumbre, y el 8 de septiembre es proclamado Rey de Sicilia. Esto enfadó al Papa Martín IV, al rey Felipe de Francia y al señorío feudal del Alto Aragón y Cataluña, así como a su hermano D. Jaime , Rey de Mallorca, y “había que cortar las alas al águila”, fue excomulgado por el Papa Martín IV y combatido a sangre y fuego  por el ejército francés, invistiendo como señor de nuestros reinos  a Carlos de Anjou.

Pedro I refugiándose en su Valencia nativa y desde aquí, apoyado incondicionalmente por el pueblo y la nobleza armando hasta a los moros – que de esa manera redimían su cautiverio – empezó la batalla definitiva que habría de darle el sobrenombre de “El Grande” y costaría la vida a los protagonistas principales: Carlos de Anjou, que moriría en el verano de 1285, el rey Felipe de Francia, que murió derrotado en los sitios de Gerona en septiembre de 1285, y Pedro I El Grande , que moría el 10 de noviembre de aquel año, en Villafranca del Penedés, enfermo a consecuencia de esta serie de batallas, y por una neumonía que no pudo curar el célebre sabio Arnau de Vilanova, tras pedir perdón a Dios por sus pecados y mandar dar libertad a los prisioneros.


Llibre del Consolat del Mar 
En las Cortes de Valencia de 1238, Pedro El Grande se obligó a no imponer ningún tributo más y otorgó  el privilegio de elegir  dos cónsules de mar, según  las viejas costumbres marítimas. Por el nació el Consolat del Mar  50 años antes que en Mallorca y Barcelona.


Aparte de sus hechos de armas, su gobierno de Valencia se caracterizó por su sentido social al dar hegemonía en el Consejo al brazo ciudadano, al conceder pragmáticas de creación de nuevos oficios y fomentar la asociación de menestrales. Aún infante, fustigó al feudalismo y aconsejó  al Rey en sentido proteccionista de comercio y la industria, culminando su reinado con una magna empresa: la conquista de Sicilia que llevó a la Corona de Aragón a la plenitud de su poderío exterior y al dominio del Mediterráneo.


Pedro el Grande, que también destacó como poeta, fue un monarca de gigantesca personalidad, que atesoraba todas las virtudes de la época.

A Pedro I le sucedió Jaime II de Valencia y Aragón, llamado “El Justo”.

En nuestra ciudad tiene una calle dedicada en su honor.

Ubicación en el mapa de la calle dedicada al monarca. 


viernes, 16 de septiembre de 2016

EL ENSANCHE: la modernidad llegó en tren. (Distritos de la ciudad # 2)

Estación del Norte, la entrada a la modernidad valenciana.

Ensanche (Eixample en valenciano) es el nombre con el cual se conoce el Distrito nº 2 de la ciudad de Valencia. Se encuentra limitado al norte con el de Ciutat Vella, al este con El Pla del Real, al sur con Quatre Carreres y al oeste con Extramuros.En el podemos recorrer los barrios de Rufaza, El Pla del Remei y Gran Via.

Plano de Valencia, pintada la zona que abarca el Ensanche.
Elaboración: Isabel Balensiya.  

La historia de este distrito surgió en el siglo XIX, cuando el perímetro de la ciudad se limitaba todavía a la ciudad de intramuros y algunas huertas y arrabales que la rodeaban, Valencia había llegado ya a los 100.000 habitantes y los valencianos se ahogaban en el cinturón de murallas y en la antigüedad, querían la modernidad que llegó a Valencia por la zona sur a través de la inauguración de la Estación del Norte en el Huerto de San Francisco en 1852 y el traslado del Ayuntamiento desde el actual Palau de la Generalitat al actual edificio. Todas estas “modernidades” supusieron un cambio de mentalidad en los valencianos proporcionándoles las primeras ideas de ensanchar la ciudad y fue en 1858 cuando se redactó El Plan de Ensanche de la ciudad de Valencia, el cual tardó en realizarse, pero sí que se iniciarían las obras de derribo de las murallas medievales en 1865.

Proyecto  General del Ensanche de la Ciudad de Valencia (1858)

También a consecuencia de dicho plan, se publicaría la 1ª Ley de Ensanche en 1864, y en 1867 surgiría el Reglamento. 

Finalmente en 1876 es cuando se decidió definitivamente poner en marcha este plan de reforma de la ciudad, donde el Ayuntamiento compondría la Comisión de Ensanche, según el art.10 de la Ley de Ensanche de Poblaciones.  Fue un proyecto de larga duración hasta la aprobación en 1887, donde se unió a Valencia con el municipio de Ruzafa, convirtiéndose en un barrio más de la ciudad.

Esto fue una reforma de cambio, en aires de modernidad que realizaron nuestros antepasados, para la mejora de la ciudad de Valencia, pero una ciudad como es la nuestra, tiene un alma viva, cubierta de una piel de asfalto y piedra en donde el paso del tiempo le deja cicatrices que se pueden ver en su mapa, y es por eso, que os invito a que cojáis el mapa de Valencia y observéis en el, o recorriéndola por sus calles, que el Ensanche es una trama de calles organizadas, dejando a tras las tortuosas calles medievales, ahora son manzanas cuadradas, con chaflanes en sus vértices, grandes cruces que comunican esas calles, llenas de edificios señoriales decimonónicos, pero que entre ellos, y Ciutat Vella hay una marca, la marca de lo que fueron las murallas de la ciudad, que siempre quedaran en recuerdo en Valencia.  



EN ESTE DISTRITO ENCONTRARÁS: 

Rufaza


Pla del Remei


Gran Via