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jueves, 7 de octubre de 2021

Jaime I y el infinito amor que le tenemos los valencianos. (Reyes de Valencia#4)

 


PLA DEL REAL
Exposición

La figura de Jaime I a estado envuelta de leyendas, unas más dispares que otras: Su milagrosa concepción, la serpiente en su cuna o el murciélago que le avisó de la llegada de los musulmanes…

Estas leyendas, puede que tengan un poquito de realidad, pero han hecho engrandecer la historia del monarca, hasta mitificarla. En todos los siglos posteriores se ha tenido muy presente la imagen de este rey de Valencia. Por eso han llegado a nosotros cientos de documentos, grabados, pinturas, esculturas donde aparece reflejado Jaime de Aragón, el rey todoterreno.

Durante la dictadura de Primo de Rivera se tendió a recalcar el carácter “regionalista” de Jaime I, el cual representaban como un creador glorioso, un salvador, pero el sentido fascista del término. Mas tarde durante la instauración de la II República Española, sería tachado de liberal y demócrata, ya que tenía el compromiso histórico de conservar la gran tradición del Conquistador con la nueva conjetura política. “Ningún republicano verdadero sentirá vergüenza de tener un rey como Jaime I” Mas dispar fue la interpretación libre de los vencedores de la guerra, dispuestos a eliminar cualquier residuo regionalista de la figura del rey. Pero eso cuando “A la última conquista debía unírsele la gloria de la primera” El monarca era visto como Jaime El Conquistado, una especie de César hispánico, que tenía una claridad absoluta de la idea unitaria de España.

Fuese la época que fuese. Unos lo han visto como un gran capitán, enfrente de los musulmanes infieles, otros como un conquistador, un colonizador, un legislador, un cruzado y hasta un genocida. Como el autor de una aculturación, de un cambio lingüístico, de la reorganización y creación de un Pueblo.


Jaime fue un precursor, siendo el primer rey que comenzó a tener un registro de documentación expedita por la Concelleria Reial. Un hombre profundamente religioso y cristiano, no un matamoros, sino un precursor del dialogo entre culturas. Guerrero, pero también un hombre de estado, realista y pragmático. Hasta incluso está su imagen como enseña en medio de las discusiones anti-catalanistas que se debaten en nuestra tierra. ¿catalán o valenciano?

Pero por muchas que sean las interpretaciones sobre el Rey, lo que no se puede negar el amor que tenemos los valencianos por Jaime I, considerado desde siempre el punto de origen del proceso de integración de Valencia en la Europa occidental y cristiana. Este amor ha permitido que nadie haya manchado al Rey Conquistador, al contrario, todo los que quisieron ver legitimado su poder han intentado establecer relaciones entre Jaime de Aragón y sus ideologías políticas, por eso la figura del soberano sirvió tanto a la causa de la dictadura de Primo de Rivera, como a la Republica, como al Nacionalismo radical, al Socialismo o al Franquismo.

Este amor por nuestro Rey se refleja en las palabras de Sanchis Guarner. «Los valencianos hemos venerado siempre la memoria de Jaime I. Gracias al Conquistador somos cristianos y occidentales. No musulmanes y orientales, en 1238 Valencia deja de ser islámica y la incorpora a Europa, les dio a los musulmanes una lengua romance, joven, noble y robusta. Nosotros los valencianos actuales, necesitamos proclamarnos, no descendimos de los moros vencidos, sino de los cristianos vencedores. »

Ocho siglos después de que Jaime de Aragón viviese, seguimos homenajeando como merece este rey que buscó un modelo de cultura, para poder llegar a todos los territorios que conquistó. Haciendo entonces del rey Jaime I un ejemplo para todos nosotros llevándolo en la memoria.

Por eso todos los 9 de octubre hacemos un acto en su memoria, se trata de la ofrenda floral al monumento ecuestre que se levantó en su honor.

Una estatua a nuestro Rey Conquistador, que como no pudo ser de otra manera, también está rodeada de algunas anécdotas y leyendas.

Callejero, ya seas valenciano, viajero español o extranjero. Dedícale unos minutos a ir a honrar a Jaime I El Conquistador. Merece la pena ir al monumento, pues no solo es un símbolo patriótico o político, sino también una autentica obra de arte.

Si estás interesado en conocer su historia, clica sobre la imagen y te la narraré con todo lujo de detalles.

 

Estatua ecuestre de Jaime I en el Parterre. 
Escultor Agapito Vallmitjana, 1891


miércoles, 14 de febrero de 2018

Jaime I, el rey de corazones. (Reyes de Valencia#4)



El galante monarca aragonés.
Recreación propia por Photoshop.
 
PLA REL REAL
Exposición

De entre todos los personajes ilustres que forman la Historia de nuestra ciudad, el que más sobresale de todos ellos, es sin duda el rey Jaime I El Conquistador.

El aragonés fue un monarca con mucho carácter y una gran personalidad, además no fue solo conquistador de tierras, sino también de corazones. Según la crónica de Desclot, Don Jaime es descrito como un hombre que hacía que todas las damas giraran los ojos hacía él: "Jaime I era el hombre más hermoso del mundo, un palmo más alto que otro cualquiera, bien formado y perfecto en todos sus miembros. Tenía la cara grande, sonrosada y fresca: grande, pero bella, hermosos y blancos dientes, ojos brillantes y cabellos rubios. Era de grandes espaldas, esbelto, de manos muy hermosas y de brazos gruesos y bien hechos". 

Además de su presencia caballeresca, destacaban también sus cualidades morales, como la  generosidad, ya que siempre cumplía lo que prometía. De mente belicosa y religiosa al mismo tiempo, consecuencia de ser educado desde muy niño dentro de la Orden del Temple, por lo que cultivó un espíritu de cruzado entregado en la lucha contra el Islam.  Y también una gran vocación a la Virgen María, como dan testimonio la gran cantidad de iglesias que nos podemos encontrar hoy en día consagradas al culto mariano.

Valiente y orgulloso como ninguno, protagonizó episodios dignos de un héroe de película, como el extraerse el mismo la fecha que atravesó su cráneo, y de enfrentarse a todo el mundo en su empeño (y orgullo) de conquistar las tierras valencianas. Pero eso no sería de extrañar que fuera visto como un sex-simbol en el siglo XIII, hasta que murió tras 63 años de reinado durante el cenit de la época medieval. 



Hoy, día señalado como el día del amor y los enamorados, conoceremos las “reinas de corazones” que tuvo este auténtico rey de corazones

La primera mujer.
Recreación propia por Photoshop.

Leonor de Castilla (1191-1244)
Fue infanta de Castilla,  hija de Alfonso VIII y la reina Leonor de Plantagenet. Fue la primera esposa de Jaime I, con el que casó el 6 de enero de 1221 en Ágreda. El rey contaba con 14 años mientras que Leonor tenía 18, se trató de un matrimonio político y de conveniencia, más que de por amor. En ese mismo año nació el único hijo que tendría la pareja: Alfonso de Aragón, que moriría antes que su padre, en 1260.

Leonor fue repudiada por Jaime en 1229, aludiendo un parentesco demasiado próximo y solicitó la anulación del matrimonio. Después de ello, Jaime I se marchó a la conquista de Mallorca. La reina despechada regresó a Castilla junto a su hermana Berenguela y acabó sus días en el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas (Burgos) donde falleció en 1244.

La mujer que le enamoró.
Recreación propia por Photoshop.

Violante de Hungría (1215-1251)
Hija del rey Andrés II de Hungría y de Violante de Courtenay. Hermana de Santa Isabel de Hungría. En 1234 fue comprometida con Don Jaime y se casaron el 8 de septiembre de 1235 en Barcelona.
El monarca húngaro acordó aportar una gran dote de dinero y territorios que nunca llegaron a darse, e hizo que Jaime I desconfiara, pero cuando la princesa con 20 años llegó a la ciudad condal, con un séquito que superara el centenar de personas, el rey Jaime se quedó fascinado por su gran belleza, su inteligencia y su carácter fuerte, logrando enamorar al monarca. Fue un matrimonio feliz de 16 años y durante ese tiempo Violante le dió al monarca aragonés nueve hijos: cuatro hijos y cinco hijas.

Fue una autentica compañera para el rey, al cual siguió en sus campañas militares y le aconsejandole durante la conquista del Reino de Valencia en 1238 y participando constantemente en la política real, hasta el punto de tratar de enemistar a Jaime con su hijo Alfonso, para salvaguardar una posición y mejor herencia a sus hijos:
· Pedro, el trono de Aragón, Cataluña y Valencia.
· Jaime, el reino de Mallorca, Rosellón y Cerdaña.
· Fernando, murió siendo joven.
· Sancho, arzobispo de Toledo.

· Violante reina consorte de Castilla al casarse con Alfonso X el Sabio.
· Constanza contrajo matrimonio con Manuel de Portugal.
· María se hizó religiosa.
· Sancha murió como peregrina en Tierra Santa.
· Isabel casó con Felipe III de Francia.

Violante falleció un 9 de octubre de 1251 y fue enterrada en la abadía cisterciense femenina del Monasterio de Vallbona de las Monjas en Lérida (Cataluña.) Su sarcófago se encuentra en el presbiterio, de factura sobria y adosado en el muro, levantado por dos pilastras decoradas con cruces patadas. Afortunadamente su sepulcro jamás ha sido profanado. En el año 2002 el Gobierno de Hungría donó 12.000 euros para la restauración de la tumba, pero la comunidad religiosa se negó a abrir el sepulcro y analizar los restos. 

La desdichada reina
Recreación propia por Photoshop.
Teresa Gil de Vidaure 

Una vez que murió la reina húngara, Jaime I se lanzó a una carrera de amoríos…
La siguiente mujer que llegó a su vida fue Teresa Gil de Vidaure a quien conoció en Jérica. Una mujer bella, devota y piadosa, con la cual el monarca aragonés contrajo un matrimonio morganático, el cual consistía en que se celebraba expresando el consentimiento de ambos contrayentes con unos testigos y un sacerdote. El testigo murió antes de poder dar fe de dicho matrimonio y el rey jamás la mencionó como esposa o como reina, solo para complacerla le otorgó la villa de Jérica. 

Presuntamente la dama se enfermó de lepra, y el rey pensó en casarse con otra mujer, pero Teresa habló con el Papa Clemente IV, el cual no llegó a anular el matrimonio, alegando: “Aunque no ha sido un matrimonio verdadero, no obstante comenzó con esa idea y fue consumado por la unión carnal

Jaime I iracundo descargó su ira cortándole la lengua a su confesor, el obispo de Gerona, por revelar el secreto del matrimonio oculto. Jaime en estos momentos tenía ya la mirada posada en Berenguela Alfonso.
Doña Teresa repudiada acabó recluyéndose en el Monasterio de la Zaida en Valencia, el cual ella misma fundó. Pero Berenguela murió y Jaime para acallar a la reina despechada reconoció como legítimos los hijos que tuvo con ella, Jaime y Pedro. 

Teresa murió en 1278 y en el testamento que ella misma llamo Uxo quondam, repartió sus posesiones a sus hijos:
- Jaime, señor de Jérica.  Altura, Castelmontán, Mora, Tormón y unas casas en Zaragoza.
- Pedro, los lugares de Cabañas, Azuer, Betinyena, Rosel, Luesia y Agüero.

La reina Teresa se le veneró como santa, al encontrarse su cuerpo incorrupto durante la demolición del Monasterio de Gratia Dei en 1809. 



Las amantes que pasaron por su vida... 

La joven castellana.
Recreación propia por Photoshop.
Elo Alvarez  
La joven formaba parte de las damas que acompañaba a la reina Leonor. Jaime tenía 13 años cuando se fijó en ella, la que sería su primera amante. Poco se sabe de esta dama, aunque seguramente se encontró con ella en la corte y debería ser de la alta alcurnia al ser parte del séquito real. 


La alocada condesa.
Recreación propia por Photoshop.
La Condesa Arambiaix
Tenía Jaime 20 años cuando conoció a esta condesa con la cual se entendió muy bien y pudo haberse casado con ella, pero tenía la manía de fijarse en su estatus social. Por eso no se casó con la Condesa Arambiaix de Urgell porque después de estar casado con una princesa castellana, debía tener un rango más alto, el cual fue bajando con la edad. 



La olvidada blanca.
Recreación propia por Photoshop.
Blanca de Antillón
Fue la hija de un noble, a quien le dió muchos privilegios entre ellos el castillo de Castro en la Sierra de Espadán. 



La amigable y práctica Guillema.
Recreación propia por Photoshop.

Guillema de Cabrera
Esta dama, cuando fue pretendida por el rey Jaime, estaba casada con un noble catalán. Le regaló el importantísimo Castillo de Terrassa y tuvieron un hijo: Fernán Sánchez, que fue nombrado Barón de Castro. 

La dirigente Sibila
Recreación propia por Photoshop.
Sibila de Sarga
El rey tenía ya 60 años cuando conoció a esta noble catalana, a la que regaló Tárbena. 

La dulce Berenguela.
 
Recreación propia por Photoshop.

Berenguela Alfonso Era hija del infante Alfonso de Molina. Esta dama castellana tenía 29 años, cuando el monarca aragonés sexagenarío la conoció y se ganó las reprimendas del Papa Clemente IV. Se conocieron en Alcaraz, donde el rey había llegado con 200 guerreros almogávares para pactar la conquista de Murcia. El Papa le acusó de que habiendo ganado tantas batallas no pudiera vencer las de la carne. 

La joven recibió del rey Jaime I: Biar, Castalla, Tárbena, Xaló, Segorbe, Onda, Moixent, Finestrat y Serra.

Berenguela no tuvo descendencia, no obstante  el monarca estuvo con ella hasta que la joven murió en Narbona en 1272. 




Todo esos hijos ilegítimos reales, tenidos con estas mujeres fueron el origen de alguna de las más importantes casas nobiliarias de Aragón y Valencia. 

Esto solo son historias de un tiempo muy lejano, en la Baja Edad Media el amor y el matrimonio no solían darse juntos. Las uniones matrimoniales solo tenían el objetivo de ampliar las familias y las descendencias salvaguardando los intereses familiares. Los padres decidían con quienes se casaban sus hijas y el amor esta idealizado por los trovadores.

La Iglesia aceptaba uniones privadas si había dos testigos y consumación carnal como el caso de Teresa de Vidaure. Las mujeres medievales desde que nacían eran preparadas para el convento o para el matrimonio, siempre tenían que ser sumisas, obedeciendo bien la orden religiosa o bien las órdenes del marido, que las querían beatas, bondadosas, bonitas y calladas, tomándolas como esposas entre los 12 y 16 años.

El hombre medieval veía a la mujer como una ciudad: un bien a conquistar, una fortaleza a rendir, se les cortejaban con regalos a cuenta de la entrega y futuro vasallaje hacia su señor marido.

Era una época de crueldad y donde el amor no es como lo muestran en las películas e historias que nosotros conocemos...





jueves, 10 de noviembre de 2016

Pedro III “El Grande” (Reyes de Valencia #2)

Pedro III "El Grande".
 Retrato imaginario por Manuel Aguirre y Monsalbe. 1854.
(Diputación Provincial de Zaragoza)
EIXAMPLE
Ruzafa

(verano de 1240 - 10 noviembre de 1285)
Hijo del rey Jaime I y su segunda esposa Doña Violante de Hungria, nació en el verano de 1240, quien reinaría en Valencia con el nombre de Pedro I de Valencia y III de Aragón y el sobrenombre de “El Grande”. En 1262 contrajo matrimonio con Constanza, hija de Manfredo y nieta del Emperador Federico II de Sicilia.

El 21 de julio de 1276, el rey Jaime I, viejo y enfermo de muerte – fallecería el 27 de aquel mes – estando en Alcira, abdica en D. Pedro, quien es coronado en Zaragoza en 1278 como Pedro I de Valencia y III de Aragón.

"Últimos momentos del rey don Jaime I el Conquistador en el acto de entregar su espada a su hijo don Pedro"
Obra de Ignacio Pinazo Camarlench - Museo del Prado (Madrid)

En 1265 Carlos de Anjou el llamado “sin merced” había sido coronado Rey de Nápoles y atacó Sicilia, derrotando a Federico II y a su Hijo Manfredo, haciéndoles decapitar y coronándose Rey, hasta que en 1282, a instancias de Juan  de Procida y otros caballeros sicilianos, sabedores de los derechos de doña Constanza a dicho reino, instaron a Pedro I para que los liberase de la tiranía de Anjou.

El 29 de agosto desembarca en Trapani, al día siguiente entre en Palermo aclamado por la muchedumbre, y el 8 de septiembre es proclamado Rey de Sicilia. Esto enfadó al Papa Martín IV, al rey Felipe de Francia y al señorío feudal del Alto Aragón y Cataluña, así como a su hermano D. Jaime , Rey de Mallorca, y “había que cortar las alas al águila”, fue excomulgado por el Papa Martín IV y combatido a sangre y fuego  por el ejército francés, invistiendo como señor de nuestros reinos  a Carlos de Anjou.

Pedro I refugiándose en su Valencia nativa y desde aquí, apoyado incondicionalmente por el pueblo y la nobleza armando hasta a los moros – que de esa manera redimían su cautiverio – empezó la batalla definitiva que habría de darle el sobrenombre de “El Grande” y costaría la vida a los protagonistas principales: Carlos de Anjou, que moriría en el verano de 1285, el rey Felipe de Francia, que murió derrotado en los sitios de Gerona en septiembre de 1285, y Pedro I El Grande , que moría el 10 de noviembre de aquel año, en Villafranca del Penedés, enfermo a consecuencia de esta serie de batallas, y por una neumonía que no pudo curar el célebre sabio Arnau de Vilanova, tras pedir perdón a Dios por sus pecados y mandar dar libertad a los prisioneros.


Llibre del Consolat del Mar 
En las Cortes de Valencia de 1238, Pedro El Grande se obligó a no imponer ningún tributo más y otorgó  el privilegio de elegir  dos cónsules de mar, según  las viejas costumbres marítimas. Por el nació el Consolat del Mar  50 años antes que en Mallorca y Barcelona.


Aparte de sus hechos de armas, su gobierno de Valencia se caracterizó por su sentido social al dar hegemonía en el Consejo al brazo ciudadano, al conceder pragmáticas de creación de nuevos oficios y fomentar la asociación de menestrales. Aún infante, fustigó al feudalismo y aconsejó  al Rey en sentido proteccionista de comercio y la industria, culminando su reinado con una magna empresa: la conquista de Sicilia que llevó a la Corona de Aragón a la plenitud de su poderío exterior y al dominio del Mediterráneo.


Pedro el Grande, que también destacó como poeta, fue un monarca de gigantesca personalidad, que atesoraba todas las virtudes de la época.

A Pedro I le sucedió Jaime II de Valencia y Aragón, llamado “El Justo”.

En nuestra ciudad tiene una calle dedicada en su honor.

Ubicación en el mapa de la calle dedicada al monarca. 


lunes, 2 de febrero de 2015

Jaime I el Conquistador ( Reyes de Valencia # 1)



PLA DEL REAL
Exposición


Nuestro rey mas ilustre nació un 2 de febrero de 1208, en la ciudad de Montpellier, en la actual Francia. Falleciendo un 26 de julio de 1276.

Fue Rey de Aragón, Conde de Barcelona y Señor de Montpellier (1312 -1276) y Rey de Mallorca (1229 -1276) y de Valencia (1238 - 1276).


Hijo del rey Pedro II el Católico y de Maria de Montpellier, Jaime I el Conquistador se convirtió en soberano de la Corona de Aragón con tal sólo cinco años, al morir su padre en la batalla de Muret, frente a los cruzados de Simón de Montfort en defensa de sus vasallos languedocianos.
Tras una larga y turbulenta minoría de edad, en que los regentes del joven monarca, sus tíos el conde Sancho I de Rosellón y el infante Fernando de Aragón, sucesivamente, tuvieron que sofocar las continuas rebeliones de la nobleza aragonesa, Jaime I asumió la dirección de sus Estados en 1225 e intentó sin éxito conquistar Peñiscola.

Dos años después, la paz de Alcalá rubricó el definitivo triunfo de la monarquía sobre los nobles de Aragón y proporcionó al rey la estabilidad necesaria para permitirle iniciar sus campañas militares dirigidas contra los musulmanes del levante peninsular. Ante el perjuicio que la competencia comercial y la piratería de los sarracenos de las Baleartes ocasionaban a los mercaderes catalanes, Jaime I emprendió en 1229 la conquista de Malloraca con la victoriosa batalla de Portopí.

Tras la toma de Ciudad de Mallorca (diciembre de 1229), se apoderó de la isla en pocos meses, salvo un pequeño núcleo de resistencia musulmana, que logró mantenerse en la sierra de Tramontana hasta 1232.

Entretanto, el monarca estableció un protectorado sobre Menorca, rubricado por el tratado de Capdepera, por el cual de los sarracenos menorquines aceptaron su soberanía (1231). Por último, cedió la sumisión de Ibiza a la alta aristocracia catalana, que la hizo efectiva en 1235.
Dominadas las Baleares, Jaime I asumió en 1232 la dirección de la conquista de Valencia. Tanto en Mallorca como en Valencia, Jaime I decidió crear reinos autónomos, pero integrados en la Corona de Aragón. Los últimos años de vida de Jaime I fueron amargos, ya que, por una parte, asistió al fracaso de sus dos tentativas de realizar una cruzada en Tierra Santa (1269 y 1274) y, por otra, tuvo que hacer frente a la rebelión de su primogénito, el infante Pedro, y a los desórdenes feudales acaudillados por su hijo bastardo Fernando Sanchís de Castro.


Hombre culto e inteligente, Jaime I impulsó la expansión comercial catalana por el Mediterráneo, protegió a los judíos, organizo el Conselle de Cent o gobierno municipal de Barcelona, promovió la redacción del Libro del Consulado del Mar, una compilación de derecho marítimo, y él mismo escribió o dictó una autobiografía conocida como Llibre dels feyts. A su muerte, acaecida en Valencia el 27 de julio de 1276, dividió sus reinos entre sus hijos Pedro, al que correspondieron Aragón, Cataluña y Valencia, y Jaime, quien recibió las Baleares, el Rosellón y Montpellier.