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Estatua de un ballestero de la Ploma |
Sant Francesc
Callejero, hoy, mientras recorres las calles de Valencia,
quizás portando contigo una señera que con gran cuidado no querrás soltar en todo el día, pasarás por la Calle de las
Barcas. Te ruego que si pasas por ahí, te detengas un instante en el número 15,
frente a la fachada del Teatro Principal.
La razón es que hace muchos siglos atrás ahí, en el solar
donde se levanta el teatro, existía un lugar donde habitaban los custodios de
la Real Senyera. Ahí en ese lugar se halla la Casa de los Ballesteros, más conocido por nosotros
con el nombre de El Centenar de Ploma.
¿Pero qué era está institución?
Antes de explicar esto, hay que recordar que nuestra insigne
Señera, tiene el rango de real, es decir que tiene el mismo estatus de un rey,
en reconocimiento a la resistencia puesta por Valencia a Pedro El Cruel de Castilla, durante la Guerra
de los Pedros (1356-1365), concediendo al Reino de Valencia el derecho de usar
sobre sus armas la corona real.
Con una bandera con rango de realeza, debía de tener una
escolta digna de un rey, por eso unos años antes, el 3 de junio de 1365, se creó una institución militar
formada por 100 ballesteros, llamada El
Centenar de la Ploma, con la misión de proteger y escoltar la Real Senyera
en todas sus salidas, ya fuera en tiempo de guerra o paz, para su salvaguarda y
defensa.
Esto se sabe por el documento más antiguo que se conoce sobre la Companyia del Centenar de la Ploma, es el Real Privilegio otorgado por el rey don Pedro el 3 de junio de 1365, en el sitio de Murviedro, relativo a la manera de elegir los componentes de la Compañía. Por otro lado está el Privilegio concedido en Monzón, el 23 de julio de 1376, Pedro II de Valencia y IV de Aragón, determinan el carácter y función de la Compañía, es decir que cuando la la Bandera salga del cuartel, vaya escoltada por los 100 caballeros armados, que paga la Ciudad.
Esta nueva compañía iría a reforzar a los originales Ballesteros de la Ploma. La diferencia está en que en la primera compañía todos eran artesanos y en la segunda podían ser sus integrantes nobles o plebeyos. La ciudad aprobó las ordenaciones de los 100 jinetes en 1391.
Unos años después se descubrió que la Companya del
Centenar de Ploma, era más antigua de lo que se pensaba. En el año 1604
durante una reunión de las Cortes Valencianas presidida por el rey Felipe III,
y en las celebradas en Monzón presidiadas por Felipe IV en el año 1626, se
dieron cuenta de “la Companyia del
Centenar de la Ploma fue instituida por la Magestad del Senyor rey en Jaume lo
Conqueridor”.
¿Pero porque de la Ploma ?
El nombre procede de la pluma (ploma en valenciano) que el centenar de soldados llevan como
adorno sobre los yelmos que cubrían sus cabezas. “Lo más distintivo de su indumentaria
constituía además, en una sobrevesta blanca de lienzo con la cruz roja de San
Jorge, una sobre el pecho y otra a la
espalda. Su lema era: In te Domine, speravi, non confundar."
La compañía tenía el campo de instrucción o de maniobras en
las afueras de la Ciudad. En tiempos de paz organizaba torneos y competiciones,
donde los trofeos eran copas o cucharillas de plata. Constantí Llombart
escribió una pieza teatral “La copa
d´arget”, donde se hace eco a estas competiciones. Al frente de la milicia
estaba el capitán, cargo que ostentaba la Justicia Criminal de Valencia por
delegación del Consell de la Ciutat, a quien correspondía la responsabilidad de
la dirección y mando de la fuerza. Este estaba apoyado por los oficiales y los “caps de
dehena”, cada uno de estos últimos mandaban directamente sobre diez hombres.
La Compañía del Centenar de la Ploma, como toda institución
medieval, sociedad teocéntrica, estaba imbuida de un profundo espíritu
religioso. Los ballesteros formaban una asociación religiosa o cofradía bajo la
protección de San Jorge, la cual fue establecida, por el antes comentado, Privilegio del rey Pedro II
de Valencia y IV de Aragón, fechado en Valencia el 10 de julio de 1371. Los
Estatutos de la Cofradía fueron confirmados posteriormente por Juan II en 1393
y por Fernando II en 1479. La Cofradía tenía cerca de su casa la Iglesia de San Jorge,
consagrada a la Virgen de las Victorias, donde celebraban su culto los miembros
de la Orden de San Jorge de Alfageme, que luego se uniría y fusionaría con la
Orden de Montesa.
Desapareció la Compañía del Centenar de la Ploma con el
advenimiento al trono de Felipe V, después de la batalla de Almansa, que supuso
para el Reino de Valencia perder sus fueros, instituciones y otras
singularidades. Fue una forma de vengarse por el apoyo que en el Reino de
Valencia tenía al arquiduque Carlos. Siendo este el fín del Centenar de la Ploma.
Esta ha sido la historia de la custodia de la Señera, donde
muchos hombres ofrecieron su lealtad y coraje por defender la Senyera, que hoy 9 de Octubre honramos orgullosos.
Soy Valenciano a mucho orgullo i creo que se deveria volver a instaurar otra vez el CENTENAR DE LA PLOMA que nuestra REAL SEÑERA se merece su guardia lo mismo que muchos llevan sus guarda espaldas
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