Mostrando entradas con la etiqueta GRAO DE VALENCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GRAO DE VALENCIA. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de enero de 2019

Feliz Año Nuevo 2019... desde la Malvarrosa y su historia (In memorian#3)


Playa de la Malvarrosa ¡Feliz Año Nuevo!
Fotografía propia. 


Callejero, amanece un nuevo día... pero no uno cualquiera, sino el primer día de un nuevo año, estamos ya  en el  2019, y desde la orilla de la playa de Valencia te mando los mejores deseos para este nuevo año que empieza, en el que descubrirás nuevas historias y aprenderás cosas nuevas. 

Ya lo dijo Vicente Van Gogh: Los pescadores saben que el mar es peligroso y la tormenta, terrible. Pero, eso no les impide hacerse a la mar. 

Nosotros tenemos que ser como esos pescadores, y lanzarnos a este nuevo año, como si fuera un gran mar que tenemos que atravesar, habrán días de aguas tranquilas, otros estarán revueltas, picadas... se alzaran tormentas, pero si somos buenos capitanes de nuestra vida, podremos superar todo esto y llegar a un buen puerto y descansar en la orilla de la playa. 

Playa como la de la Malvarrosa de la que hoy, día tan especial, te voy a relatar su origen, para que así comiences el año conociendo un poco más de la historia de tu ciudad. 

Playa de la Malvarrosa
Fotografía propia

El origen de la playa de la Malvarrosa se lo debemos al botánico francés Jean Felix Robillar Closier, quién había sido jefe jardinero en los Campos Eliseos. Se formó en el Institut Horticole de Fromont y en el Jardin de Plantes de Paris, donde también estudió Cavanilles. 
Llegó a Valencia en 1848, y tras ser nombrado jardinero mayor del Bótanico, se afincó en una alquería en el camino de la Malvarrosa, junto al actual campo de fútbol de la Malvarrosa, donde instaló fuentes e invernaderos. 

Jean Felix Robillar Closier
En 1856, Robillard adquirió unos terrenos en El Cabanyal. Los desecó y puso en marcha una finca dedicada al cultivo de geranios pelargonium capitatum, una flor originaria de Cabo Verde conocida popularmente como Malvarrosa. La cultivó en grandes cantidades, ya que conocía sus propiedades esenciales, gracias a sus conocimientos científicos. En 1860, montó una fábrica de esencias en una antigua fundición, situada en la plaza de Vera y la avenida de la Malvarrosa, donde produjo esencias de malvarrosa, verbena, artemisa, nardos y aceite de almendras. Dicha fábrica la llamó "Malva-rosa".


Ejemplar de Malvarrosa

Siendo así, tanto como el barrio de la Malvarrosa, como la playa deben su nombre a la empresa del botánico francés.

Sus esencias fueron presentadas en la Exposición de Londres de 1862 y en la de Paris de 1867, obteniendo el reconocimiento de Eugene Rimmel, padre de la cosmética moderna, y una medalla de bronce en la Exposición de París, así como referencias en todas las publicaciones importantes sobre aceites esenciales para la fabricación de perfumes de la época.


Con ello, contribuyó a la difusión del nombre de Valencia, por los cinco continentes, debido a la fama de  su establecimiento de horticultura, su fábrica de jabones y esencias y a la divulgación científica de su tarea en  numerosas publicaciones. 




Caldereros de la fábrica de Robillard
La playa, en tiempos antiguos, había sido utilizada para desembarcar la pesca y para el intercambio de comercio entre los diferentes poblados próximos a la ciudad de Valencia. Pero, gracias a la fama de la fábrica de esencias y los huertos de Robillard y a los primeros avances en la red de transporte público, como fue la red de la línea de tranvía, los valencianos pertenecientes a la burguesía comenzaron a ver la playa de la Malvarrosa como un sitio ideal de relax, desplazando poco a poco a los barcos de pesca, que eran los únicos moradores de esa costa playera. 

En 1902, el novelista Blasco Ibañez construyó allí su chalet. Tiempo después, conoció a Joaquín Sorolla y ambos empezaron  a conocer la fama y a pasear por las doradas arenas de la Malvarrosa.

Blasco Ibañez en su casa en la playa

Felix Robillard se convirtió junto a Blasco Ibañez, en uno de los vecinos más ilustres de este barrio de Valencia, y actualmente se encuentra enterrado en el Cementerio del Cabañal, como un valenciano más, y sus descendientes aún callejean por Valencia. 

Durante años, por motivos como la instalación de varios hospitales de enfermos crónicos en sus orillas, fue considerada un sitio poco recomendable, pero en 1990 con la construcción del paseo marítimo, la zona volvió a convertirse en popular. 

Sanatorio de la Malvarrosa hacía 1950

Actualmente, la playa de la Malvarrosa es una playa urbana, con un paseo marítimo lleno de diversos restaurantes. A esta playa le dan continuidad, por una parte la playa de las Arenas y por la otra la de la Patacona. Y tras la urbanización y ampliación de la Marina y el Puerto de Valencia, se ha convertido en un lugar muy atractivo y revalorizado, prácticamente en cualquier época del año.


martes, 15 de mayo de 2018

En busca del Camino del Mar III. (Grao de Valencia#3)



El refrescante puente del Mar.
- fotografía de J.Luis Vila- 
PLA DEL REAL
Exposición


Callejero, es momento de que te levantes de los escalones de piedra donde estás sentado y retomar el Camino del Mar. Habíamos dejado la plaza de América y la avenida Navarro Reverter a nuestra espalda y nos encontramos con los escalones donde estábamos sentados, antes de subir por ellos,  es de curiosidad fijarnos en un detalle, tienen  forma ondulante que recuerda a las olas del mar, un guiño al tema marítimo.


Detalle de los ondulantes escalones.
Fotografía de Isabel Balensiya. 

Mientras atravesamos el puente vayamos conociendo su historia. Viajemos atrás en el tiempo, concrétamente a la Valencia de 1563, cuando Wijngaerde lo representa de madera, pues en su origen no era más que una palanca, una pasarela de madera – en ocasiones sin barandillas – no muy ancha, y cuya función tan solo era salvar el cauce del río a los valencianos y extranjeros que iban y venían al Grao. Por ser el único  puente que comunicaba el centro de la ciudad con los Poblados Marítimos  y el Puerto de Valencia. Este puente estaba extratégicamente ubicado en el plano de la ciudad, pues comunicaba el principio del Camino del Mar, que partía desde la Puerta del Mar, pasando por el Convento del Remedio – antes de Santa Ana - cruzaba el río y conducía a la otra orilla donde se encontraba el Convento de Sant Joan de la Ribera, junto al principio del Camino del Grao. 


Vista de Valencia de Wijngaerde

Este puente de madera fue rehecho en multitud de ocasiones pues, en cuanto llegaba una riada, esta se lo llevaba por delante, y se volvía a reconstruir. Según las Crónicas de la Ciudad la última pasarela de madera era de 1517.

Poco después llegó otra riada y destruyó el puentecito de madera, esta vez Valencia pensó que ya era momento de construir un puente de piedra, que aguantara las avenidas de agua, y así fue como en 1576 se construyó el puente de piedra… pero maliciosamente tan solo duró 13 años, pues en 1589 vino una fuerte riada y arrasó el puente. 

El primer puente de piedra, destrozado por la riada. Autor Antonio Cabanilles. 

De 1563 avanzamos  hasta 1592, cuando la Junta de Murs e Valls decide que es hora de construir un nuevo puente, más grande y sobretodo más robusto, que aguante fuertemente las riadas de Valencia… y así fue con una en especial, la más dura de todos los tiempos, que ocurría varios siglos después y haría que Valencia llorara barro, la riada de 1957.




El Puente del Mar, en la riada de 1897. 

La gran riada de 1957

La Junta de Murs e Valls estudió la orografía hidrográfica del lugar, en busca de otro posible lugar donde construirlo pero no encontró otro lugar tan idóneo, como el que ya estaba escogido desde antiguo, además de la ubicación de estos cenobios antes comentados. 


                       



El nuevo Puente del Mar sería una obra de cantería, formado por diez arcos ojivales rebajados con una luz de 15.50 metros cada uno, que descansarían sobre fuertes pilares rompeaguas. Tendría una longitud de 160 metros y 8.35 metros de ancho - Tema aparte, sabed que los puentes históricos fueron ensanchados en la década de los 60 para el tráfico rodado. Algo perceptible sí comparamos fotografías antiguas con actuales – Curiosamente el puente no cruza recto de lado a lado, sino suavemente oblicuo, esto se debe a los conventos que debía comunicar, confiriéndole ese diseño de rompeaguas sesgados para que el río discurriera sin impedimentos. 

Vista actual de los fuertes pilares rompeaguas.
Fotografía: Isabel Balensiya.

Fotografía donde se aprecia la desviación
del puente, en comparación con los otros.


El proyecto fue enviado a la Corte y el Rey Felipe II lo aprobó junto a la supervisión del arquitecto Juan de Herrera, famoso en la época por ser uno de los arquitectos que introdujo el Renacimiento en España. 


El proyecto se subastó y fue adjudicado al maestro de obras Pere Tacornal que trabajó junto al cantero Francisco Figueroa, quien construyó el nuevo puente con sillares de piedra labrada y en la parte recayente a la actual avenida de Navarro Reverte, tenía un malecón, una rampa de piedra con unos badenes para facilitar la subida y bajada de carros tirados por bueyes y caballos al cauce del río.



Ya acabado el puente se acordó engalanarlo con unos casalicios –  estructuras en forma de templete – y colocar en su interior La Creu del Pont del Mar  (de la que ya hablaremos en profundidad otro día) y sobre el tejado unas imágenes de San Vicente Ferrer y San Vicente Mártir acompañados de San Juan Bautista.



Pero, las fuerzas de la Naturaleza acometieron de nuevo contra el puente, 113 años después, en 1709 un rayó destrozó parcialmente el casalicio que fue reconstruido, en cambio la cruz fue cambiada por una imagen de la Virgen de los Desamparados, doce años después por el escultor Francisco Vergara, el mayor.


Los templetes en la actualidad.
Fotografía: Isabel Balensiya.

Placa de San Pascual Bailón. Fotografía: Isabel Balensiya
Tradución: El senado y el pueblo valenciano (SPQV), como por inundarse el puente viejo le rompía el Turia con frecuencia este ya de antes comenzado para mayor comodidad del transito de la ciudad al mar, lo concluyeron Jaime Sapena, jurado; Fray Bartolomé Serrano, Abad de Valldigna, vocal por el brazo eclesiástico; Cristóbal Pérez Almazan, jurado; Ambrosio Roca de la Serna, caballero vocal por el brazo militar; Gerónimo Zarzola; Luis Honorato Forés; Tomás Turrubio; Miguel Juan Chamos, jurados; Pedro Gregorio Calahorra, vocal por el brazo real; Marcos Ruiz de la Bracena, racional; Pedro Dassio, caballero síndico. Año 1596. 


                                    
Placa de Virgen de los Desamparados. Fotografía: Isabel Balensiya
Traducción: 
En 24 de octubre de 1776, reinando Carlos III Pio, Feliz, Augusto, padre de la patria, tuvo el Turia una inmensa avenida, y aglomerándose hacia el puente de la Zaidia los grandes maderos que arrastraba el río, obstruyeron el paso de las aguas, las que se desbordaron por la orilla izquierda, inundando el próximo arrabal llamado de Sagunto, y subiendo el agua mas de seis pies, con grande perdida de cosechas, casas y reses. No fue menor la avenida que ocurrió luego en 4 de noviembre, arrastrando el agua los mismos maderos que dejara poco antes en las calles, encrucijadas y caminos, los cuales fuertemente trabados entre si, y hacinados sobre este puente del mar impidieron el libre curso de las aguas que, estancadas y creciendo desmedidamente, abriéndose paso a través del mismo, arrastrando en su furiosa corriente e inmensa balamba cuatro pilares con los arcos, cornisa, templetes, chapiteles, sagradas estatuas de Ntra. Sra. y San Pascual Bailón y demás que colocados sobre el puente estaba. Los seis obreros de la fábrica muros, valladares, puentes, calzadas y caminos de la ciudad procuraron que a expensas públicas se reedificase y se restituyese a su primitiva forma. Habiéndolo terminado felizmente en el año 1782


Volvamos atrás de nuevo, concretamente a 1677, cuando se levantó un segundo casalicio con una imagen de San Pascual Bailón, pero una centuria después otra nueva riada deterioró ambos templetes. A consecuencia de esto la Fabrica Nova del Riu encargó al escultor Francisco Sanchis que restaurase la imagen de San Pascual y talló una nueva Virgen de los Desamparados, pues la antigua imagen había quedado muy dañada y fue donada al Colegio Imperial de los Niños huérfanos de San Vicente Ferrer, donde fue destruida del todo en la Guerra Civil de 1936. Las imágenes nuevas, obra de Francisco Sanchis, fueron recolocadas en su lugar en 1782.


Imagen de la Virgen destrozada en 1936

Vayamos un momento a los años 40 del siglo XX, acabada la Guerra Civil, cuando el escultor José Ortells, el encargado de esculpir una nueva imagen de San Pascual Bailón y Vicente Navarro de tallar una Virgen de los Desamparados en mármol, siendo estas las imágenes que hoy en día podemos contemplar.


Detalle de la imaginaria actual.
Fotografía: Isabel Balensiya.
                                   

Banco y bolas de piedra ornamentales.
Fotografía: Isabel Balensiya.
Regresemos de nuevo a finales del siglo XVIII, cuando empezaron a decorar el puente con unas balaustradas rematadas en bolas, y unos bancos para sentarse a contemplar el paso del rio… y del tiempo, que cuál río fue avanzando por el puente, y nos encontramos ya en el siglo XX, específicamente en junio de 1933, cuando se le encargó a Javier Goerlich convertir el puente a peatonal, evitando el paso de automóviles y tranvías, para ello diseñó las escalinatas onduladas que recuerdan a las olas del mar, formadas por 17 escalones cada una de ellas y dos pináculos con bancos que adornan los flancos del puente.  

El Puente del Mar en los años 20, con trafico rodado y tranvías. 

Paso de la linea "Interior - Grao"
                               
1933 escalinatas concluidas y puente peatonalizado. 

El proyecto fue factible por la construcción del cercano Puente de Aragón, con el que se pudo prolongar la Alameda y por el que se desvió el tráfico rodado y así recuperar la dignidad histórica del Puente del Mar, con un tratamiento de monumento, decorándolo con una grandiosa alberca circular bajo de sus pilares donde podemos rememorar como sería la imagen en el pasado de cuando fluía el Turia. 

Vista aérea de la alberca del puente. 

Ilusión del agua fluyendo bajo el puente.
Fotografía: J.Luis Vila.

Ahora, callejero aguarda debajo del inmenso pino que crece en las escaleras, junto a este pino piñonero, crece otro  de la variedad canaria, popularmente conocido porque de él, se obtenía una brea para impermeabilizar los cascos de las embarcaciones. 

Mientras almuerzas, anota los nuevos datos que has aprendido, descansa mientras comes algún snack o bocadillo del Ultramarinos de la Calle del Mar, que en poco tiempo recorreremos la avenida más larga de Valencia, cargada de historia y curiosidades que nos llevará al final de este Camino del Mar

Callejero debajo de este impresionante árbol te aguardo...

- En busca del Camino del Mar, 1ª parte. (5/5/18)

- En busca del Camino del Mar, 2ª parte. (12/5/18)

sábado, 12 de mayo de 2018

En busca del Camino del Mar II. (Grao de Valencia#2)

 "Vista de Valencia tomada encima del Puente de San José"
Realizada por Alfred Guesdon en 1853. (Fragmento)
EIXAMPLE
Pla del Remei

Estamos en la Glorieta y ha pasado  tiempo suficiente para descansar y recuperar las fuerzas. Ahora, con los nuevos conocimientos asumidos, ya nos podemos adentrar en el nuevo tramo de este Camino al Mar. 

Paradas que haremos en este nuevo trayecto.
Rotulación por Isabel Balensiya. 

Desde los jardines de la Glorieta, entre los grandes árboles, podemos ver el Palacio de la Justicia. Pero no siempre fue para ese fin, antes de ser  el lugar para imponer la ley fue utilizado como tabacalera – fábrica de tabacos – pero la finalidad de la construcción de este edificio no fue otro que la Aduana del Mar. Como he relatado antes, el gremio del mar se encontraba en la ya recorrida calle del Mar, así que era normal que la Aduana para gestionar y solucionar problemas de asuntos marítimos, estuviera cerca. 

La Aduana del Mar, actual Palacio de la Justicia.
Fotografía: Isabel Balensiya

Se trata de un edificio que da una imagen de robusta grandiosidad, característica del estilo neoclásico que imperaba en el siglo XVIII, con unas líneas rectas, elementos del repertorio clásico, y un extraordinario remate de estatuas. Una magnífica obra que mostraba al extranjero comerciante procedente del mar, el poder de la ciudad de Valencia.  

1758 Inauguración de la Aduana junto a la Puerta del Mar

Se cuenta en las antiguas crónicas, que la primera Aduana se levantó en ese preciso lugar en 1626 y por supuesto,  junto a la Puerta del Mar para controlar el tráfico de mercancías.

Ubicación en el Plano de Tosca de la antigua Aduana.
Rotulado y coloreado: Isabel Balensiya

El edificio que hoy contemplamos se comenzó a construir el 17 de abril de 1758, por orden del intendente José Avilés, durante el reinado de Carlos III. El proyecto arquitectónico fue desarrollado por el académico valenciano Felipe Rubio Mulet, pero por desgracia falleció y no pudo ver las obras concluidas. Fue remplazado por su cuñado, Antonio Gilabert,  que  junto a Tomás Miner fueron  quienes concluyeron el proyecto en 1802. 

La Aduana alrededor de 1900

En cuanto al análisis histórico artístico, hay  que destacar que el edificio ocupa una gran manzana rectangular, y que todas sus fachadas son de ladrillo rojo visto, entre pilastras de piedra y también el característico almohadillado. Las esquinas son totalmente de piedra, dándole un aspecto más sólido  al edificio . Sus vanos ventanales fueron dotados de balcones con frontones rectos que se alternan con curvos.
Finalmente, todo el  edificio está rematado por una crestería compuesta por balaustrada, gallones, unas hornacinas vacías y adornos de antorchas, muy aún del gusto barroco. 

Detalle de la crestería del edificio. 

Las estatuas que vemos en la fachada principal, le fueron encargadas al escultor Ignacio Vergara – quien  hizo la puerta barroca de la Catedral –. El escultor realizó el monumental escudo de armas del rey de la época, Carlos III, una escultura del monarca y dos figuras femeninas alegóricas que representan la virtud de la Prudencia y la Justicia, talladas en
piedra de Játiva. 

Detalle de las estatuas de la fachada principal. 
Podríamos centrarnos en más detalles y descripciones, pero hoy no es el momento. Lo dejaremos para otra ocasión,  profundizando más  en la explicación. Ahora bien, en cuento a la función que nos atañe hoy, como Aduana del Mar hay que mencionar que estuvo ubicada aquí  hasta 1828, cuando se trasladó a la plaza del Conde de Carlet, donde permaneció veinte años, hasta que finalmente fue trasladada al propio Grao de Valencia.

El edificio no estuvo en desuso por mucho tiempo , pues en ese mismo año se instaló la Fábrica Nacional de Tabacos. Pero, un 3 de agosto de 1898 se produjo un incendio, provocado por una chispa de la Fábrica de Electricidad que estaba muy próxima.

En la época que fue Tabacalera, con sus trabajadores alrededor.
  A raíz de este hecho, el Ministro de Hacienda, Juan Navarro Reverter,  recomendó construir una nueva fábrica de tabacos en Valencia, y desalojar el edificio incendiado de la antigua Aduana, instalándose está vez la tabacalera muy próxima de la Alameda, aunque no llegó a ser utiliza para ese fin en un principio, ya que se decidió ubicar el  Palacio de la Industria para la Exposición Regional de 1909, después de esta fecha ya fue la Tabacalera.

Ahora, el olor a tabaco desapareció  del viejo edificio y Vicente Rodríguez se encargó de reformarlo en 1914, para convertirlo  en el actual Palacio de Justicia. 


Continuamos nuestro recorrido y llegamos  a la plaza de Porta Mar

El hermoso monumento "Porta Mar", luce más impactante los días de sol
pero aproveche una tarde a punto de llover para hacer las fotos sin gente.
Con paciencia se puede lograr hacer la foto sin vehículos.
Fotografía: Isabel Balensiya. 
Ahora, es cuando el tema se complica de nuevo… porque no hay que confundir Porta Mar con la Porta del Mar. Son muchos los valencianos que creen que “Porta Mar” es la Puerta del Mar de la muralla que en su día protegió Valencia, unos dicen que pasó por ahí el lienzo, y otros que cuando fue derribada la muralla, se trasladó hasta este lugar la bella puerta que hoy contemplamos, e incluso que hizo cambiar el nombre de la plaza de Marqués de Estela al de Porta Mar.

Prácticamente, paso todos los días por esta plaza, y en incontables ocasiones he visto a turistas extranjeros y a visitantes de otras zonas de España, que la comparan incluso con la Puerta de Alcalá de Madrid, parar a hacerse fotografías con el monumento al fondo, o directamente a la puerta, que adorna una gigantesca rotonda.
Como podéis observar tanto un día soleado
 como una buena noche, saldrá muy fotogénica.


Pues lejos de esta "leyenda urbana", esta puerta no es más que un monumento que Francisco Franco mandó construir en 1946, para homenajear  a los soldados caídos en las luchas contra la República. El autor escogido, para llevar a cabo el proyecto, fue el insigne arquitecto de la ciudad Javier Goerlich y la idea era reproducir el tradicional arco del triunfo que se erigía en época romana. Para ello no copiaron la original Puerta del Mar, sino... ¡la Puerta del Real! El motivo de este cambio fue porque se trataba de una versión más solemne. 

Antiquísima fotografía que muestra la Puerta del Real
original y parte del lienzo de muralla a la izquierda.
Fijaros también en las lavanderas bajo el puente del Real tendiendo la ropa. 

Construcción de Porta Mar en 1946. 
Prácticamente el mismo punto de enfoque, ya en la actualidad.
 Un piso con estas vistas no es nada barato
.
Fotografía de la Inmobiliaria Monserrate. 

Consta de tres vanos, el central con un arco de medio punto donde encontramos una cruz de mármol en honor a las víctimas, en cambio los otros dos son adintelados. Sobre ellos encontramos unos relieves del escultor valenciano, Vicente Navarro Romero que representan unas alegorías. La cara que mira hacia el "exterior" de la ciudad son "El Valor" y "La Abnegación", los de la cara "interior" significa "La Paz" y "La Gloria"... es curioso pues es la parte que da a la calle de la Paz  y a la Glorieta. ¿Casualidad? 

En las esquinas del arquitrabe, sobre estas puertas adinteladas, hay representados una especie de escudos con una decoración militar a base de cascos, estandartes y elementos similares. Rematando el cuerpo central podemos ver dos escudos de la ciudad de Valencia, algo idealizados. 

Ahora bien, si tenemos una buena vista o una cámara dotada con un buen zoom, podremos leer la inscripción que hay en el ático del cuerpo central, que dice lo siguiente: 

Este monvmento emplazado sobre la cimentación
de la antigva mvralla y pverta del mar es reprodvcción

exacta de la pverta llamada del real que estuvo

sitvada frente al pvente de sv nombre y que fve construida
en el año 1801 y demolida en el año 1868. 




Como anécdota final,este monumento constaba de una placa en la cara "exterior" que reza así: << Francisco Franco Bahamonde HispaniVm moderante senatVs valentinVs ad perpetVam memoriam qui ed patria vitam deo devoverint hoc monumentVm erexitanno>> y que podría traducirse por: El Senado Valenciano erigió este monumento a Francisco Franco Bahamonde regidor de las Españas para perpetuar la memoria del que ofreció su vida por Dios y por la Patria.

Actualmente y tras el movimiento iconoclasta que se ha realizado a la figura del Generalismo por la ley de la memoria histórica, esta placa ha sido retirada. 



La Puerta del Mar.
Fragmento
 de "Vista de Valencia" de Alfred Guesdon (1853)

Nº 13. Puerta del Mar.
Plano de Antonio Mancelli (1608)
Dejamos atrás Porta Mar, que ahora es momento de conocer la verdadera Porta del Mar. Esta puerta, como podemos apreciar bien en el plano de Antonio Mancelli (1608), se encontraba en la parte Este de la ciudad, frente a la Glorieta, entre la calle del Mar y su prolongación hasta la Ciudadela, adosada al muro del Convento de Santo Domingo, actual Capitanía General. Muy próxima a ella se encontraba la Torre del Esperó, que con el paso del tiempo se anexaría al convento, siendo la salida natural de Valencia al Mar.


Para ello viajaremos de nuevo a través del tiempo, a la época medieval. Como hemos comentando antes, cuando hablamos de la Judería, la Puerta del Mar, en época islámica era la llamada Bab Al- Xaria, Puerta de la Xerea. Esta puerta islámica tendría un aspecto similar a este:

Hipotética puerta islámica de Bab Al - Xaria. 

Recreación por Photoshop de Isabel Balensiya.

Ubicación en plano antiguo de Valencia, las puertas y murallas.
Rotulado y coloreado por Isabel Balensiya. 

Dejemos atrás al siglo XI y vayamos al siglo XIV, cuando entre 1356 y 1370 se hizo una ampliación de la muralla y esta vez de manufactura cristiana. Primeramente tan solo era un simple hueco en la muralla, un arco de medio punto que probablemente sería algo parecido a esta recreación:

Hipotética salida de la primitiva Puerta del Mar, a principios del siglo XIV
Recreación por photoshop de Isabel Balensiya.  


No sería hasta 1496 cuando Pedro el Ceremonioso plantea la construcción de hun bell portal ab ses belles torres, concluido a mediados del siglo XVI.
Tal vez algo similar a esta recreación:

"El bello portal con sus bellas torres" hipotetica
recreación de la puerta del siglo XV. Photoshop de Isabel Balensiya. 

Marcos  Antonio  Orellana narra en Valencia antigua y moderna que esta puerta era denominada del Mar, porque mira a Oriente y confronta a la parte del Mar, que era la salida más acomodada que tiene la Ciudad, y se concluyó en 1597. También, comenta que según la Deliberación Conciliar de la Ciudad de 1508, ya aparece y que se menciona en, la aún más antigua, Deliberación Conciliar de 27 de noviembre de 1409.

En el año 1675, en los libros de Murs e Valls de Valencia está recogido lo siguiente:

Questa Insigne Ciutat de Valencia, no sols está ilustrada ab la hermosura de les torres y muralles, sino tambe ab la Fabrica dels Portals grans y chichs.
… y tambe entren por lo portal de la Mar totes les que es porten per mar, juntament ab les demés grans, y llegums, que es desembarquen en lo loch del Grau de la present Ciutat.

Ejemplar de un libro de Murs e Valls de la época.
Fotografía de Isabel Balensiya.

En este punto, hay que aclarar que la ciudad tenía dos tipos de puertas, las  grandes y las pequeñas. Llamadas puertas las primeras y portales las segundas. Ahora bien, tenemos que pensar en lo importante que fue para la ciudad de Valencia esta entrada y salida, pues siempre se mantuvo abierto este portal, con el tratamiento de puerta grande y sin sufrir las alteraciones que sufrieron las puertas pequeñas o portales, que se cerraban en ciertas épocas.

De nuevo, tenemos que viajar un poco más adelante en el tiempo, concrétamente  32 años, hasta 1707, cuando la puerta se cerró y estuvo sin comunicación hasta el domingo  12 de mayo de 1764, en que se volvió a abrir para el día de Nuestra Señora de los Desamparados, causando gran revuelo en la población, siendo incluso adornada.

Para esta procesión no les sirvió a los valencianos la antigua puerta, por lo  que se reconstruyó  durante el reinado de Carlos III. Según la descripción de la época, se trataba de una puerta de un solo vano, rematada por un arco de medio punto. Al volverse a abrir, fue utilizada también para la entrada de Géneros Ultramarinos que debían ir al registro de la Aduana Real, la  ya comentada aduana sita  en el actual Palacio de la Justicia.

Proyecto de modificación de la puerta el Mar, 1817.
Juntas de Fábrica Vieja y Nueva de 1815 a 1817. Archivo Municipal de Valencia.


Ahora, desde 1764, viajemos en el tiempo hasta 1842, cuando Valencia decide derribar la Puerta del Mar con el objetivo de construirla de nuevo. Esta vez, tendría dos puertas, una de entrada y otra de salida, para facilitar el transito  de mercancías y el  mejor control de la Aduana Marítima. 


Una imagen de la Valencia del siglo XIX, donde se aprecia la
Puerta del Mar, 
la Ciudadela fortificada y la Aduana del Mar.
Fijaros  en el detalle de la Glorieta 
aún no están los grandiosos ficus. 
Fragmento de "Vista de Valencia" de Alfred Guesdon (1853)



La Puerta del Mar, de manufactura decimonónica, fue un proyecto del arquitecto Jorge Gisber Berenguer, que la construyó con dos vanos de medio punto, de grandes dimensiones los cuales estaban sujetos al orden dórico con pilastras almohadilladas a cada flanco de la puerta, de modo que el poste del centro contenía dos entradas con dos grandes tableros, todo ello construido con piedra caliza y sobre dicho poste se alzaba un gran pedestal, en que la puerta acababa coronada en el centro con el escudo de la Ciudad y de la Corona.


Las obras comenzaron en 1815 y acabaron en 1817. Irónicamente, esta fastuosa puerta solo duró 48 años, pues en 1865 el gobernador de la ciudad, Cirilo Amorós, ordenó el derribo de la muralla de Valencia, incluyendo esta puerta. Pero este es un capítulo de nuestra historia que relataré ámpliamente en otra ocasión.

 Ahora es momento de continuar con nuestro camino… 
Sigamos andando hasta el inicio de la avenida de Navarro Reverter.  


Entrada desde Porta Mar a la avenida de Navarro Reverter.
Fotografía: Isabel Balensiya.

Los orígenes de esta vía los encontramos en la Edad Media. En el plano de Antonio Mancelli ya aparece este camino que iba desde la Puerta del Mar al Puente de la misma denominación. 
Era un lugar importante de entrada y salida de la ciudad, por lo que ya hemos comentado, un lugar de paso de mucha gente, ya fueran tanto valencianos, como extranjeros. Estas zonas eran el lugar preferidos por los religiosos para construir conventos, la mayoría de ordenes mendicantes,  que se servían de estos emplazamientos para pedir limosna o para predicar, como el convento de predicadores de Santo Domingo, que como hemos comentado antes estaba adosado a la Puerta del Mar.

Fragmento del plano de Antonio Mancelli (1608)

En este lugar en un principio estaba el Convento de Santa Ana, Vicente Boix, en su “Manual del viagero y guía de Forasteros” de 1849, nos explica lo siguiente sobre esta construcción:

<< En el lugar que hoy ocupa la casa-galera, existió hasta el 12 de febrero de 1837 una comunidad religiosa, cuyo establecimiento databa desde 1564 en que fue convertido en clausura, por el celo de Sor Isabel Sánchez, religiosa de la Encarnación, el beaterio que antes existía desde 1239, época en que el Rey Jaime dio este terreno al recogimiento de una porción de mugeres devotas – sorores – terreno que aumentado con la propiedad de una casa contigua que vendió su dueño Juan Esteve Mercader, en 1514, sirvió para el beaterio indicado. Las monjas que habitaban este convento se trasladaron en el referido año 1837 al de la Encarnación.>>


Este lugar fue conocido más tarde como el Llano del Remedio, porque allí estuvieron los frailes de Nuestra Señora del Remedio, pertenecientes a la orden de la Santísima Trinidad, cuyo convento femenino estaba unos puentes más arriba concrétamente en el Puente de la Trinidad.


El tiempo pasa y ahora viajamos  al siglo XIX, al momento de la urbanización. Ya tenemos la Puerta del Mar decimonónica y el trayecto desde dicha la puerta al puente de mismo nombre, que es una amplia arboleda que ostenta el nombre de Paseo de Navarro Reverter, en honor a Juan Navarro Reverter (1844 -1924) un político e ingeniero valenciano, que entre otros cargos, fue el primer gerente de la Sociedad Valenciana de Tranvías, entidad constituida en 1885.

"Línea interior - Cabanyal"
Fragmento del plano tranvías de Valencia 1910 Tomás Ariza

Fue un 5 de marzo de 1908 cuando se inauguró el servicio de tranvías eléctricos de la línea Interior – Cabanyal, que comenzaba en la calle de la Paz y terminaba en la playa de la Arenas – lugar sumamente de moda en 1900 – y el recorrido iba por el Llano del Remedio, el Puente del Mar y  la Avenida del Puerto para acabar en el Grao de Valencia. 



Paseo de Reverter principios de 1900,
en la futura plaza América.

Arboleda de Navarro Reverter en 1964


Década de los 50. Porta Mar al fondo,
arboleda de Navarro Reverter. En la Plaza
América aún se conserva el edificio en chaflán
 de las cúpulas.  A bajo a la derecha
el principio del Puente del Mar. 

Prácticamente la misma perspectiva en época actual.
Fotografía: Google Maps
la avenida de Navarro Reverter en la actualidad.
Fotografía: Isabel Balensiya. 

Dejemos atrás Navarro Reverter, y desde el  fondo de la avenida digamos adiós  a  Porta Mar, para llegar a la actual Plaza de América, donde contemplaremos los escalones del puente del Mar. Aquí, callejero, donde quiera que te hayas quedado, ya sea en el pasado o en el presente, descansa un poco, apunta nuevos datos y aguarda paciente a los rezagados, para todos juntos poder cruzar este puente cargado de historia. 



Plaza América con la arboleda de Navarro Reverter,
con un tranvía del Grao (1933)
Autor: Desconocido.


Plaza América y los árboles de Navarro Reverter,
junto al posado de mi hermano (2018)
Fotografía: Isabel Balensiya.


Trayecto que hemos realizado ya dentro de la ciudad, (1,1 Km)
a partir de ahora iremos "extramuros"