miércoles, 8 de diciembre de 2021

El Puente de Monteolivete (Puentes y pretiles de Valencia# 4)

Puente de Monteolivete ubicado en la zona de la Valencia moderna.
Fotografía: I. Balensiya. 
QUATRE CARRERES
Monteolivete

Callejero, seguramente estás inmerso dentro de tus compras de Navidad, tal vez hallas ido al Centro Comercial Aqua, y por lo tanto has pasado por un puente de manufactura moderna, que por la noche hace las delicias al visitante con sus juegos de luces, siendo un constante adorno navideño en la vida de los vecinos del barrio de Monteolivete. Es precisamente este el nombre con el que se le conoce a la infraestructura: Puente de Monteolivete. 

Con sus 41 metros de anchura y 150 de longitud, este puente es obra del prestigioso arquitecto de Benimàmet: Santiago Calatrava, siendo inaugurado en el año 2007. Conecta la Glorieta de Europa con la Avenida del Instituto Obrero de Valencia. 

A diferencia con los otros puentes de la ciudad, apenas tiene historia alguna, en sus 14 años de vida. Tan solo que forma un vanguardista conjunto visual con el resto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Siendo el escenario perfecto para realizar fotografía nocturna. 


Visión del puente con C.A.C al fondo.
Fotografía: I. Balensiya


Vista del puente por la parte inferior.
Fotografía: I. Balensiya





martes, 30 de noviembre de 2021

La Encina de la Avenida de Aragón (Árboles Extraordinarios#9)

La encina de Aragón.
Fotografía: I. Balensiya

PLA DEL REAL
Mestalla

Callejero, es probable que un día aparcando el coche en el parking del Mestalla lo hayas hecho bajo un árbol de frondosa copa. Un magnifico ejemplar de Quercus Ilex, conocido comúnmente como encina, el árbol de las bellotas.

Hoy en día lo vemos ubicado en la acera del aparcamiento entre la Avenida de Aragón y Blasco Ibáñez, cubriendo con su copa toda la acera y ha vivido mucho hechos a lo largo de su vida. 

El árbol es un ejemplar centenario, un legado de la huerta que hubo en el antiguo y medieval camino de El Cabanyal, y que era regada por las acequias de Mestalla - que da nombre al estadio - y la de Algirós. 

El árbol cuando estaba aún en el campo. En primer plano el Mestalla.  Año 1932.

En 1902 con la urbanización de la zona con el ferrocarril, quedó enmarcada en un entorno cada vez más poblado. Muchos años más tarde, con la desaparición de la Estación Central de Aragón en 1974, la encina formó parte de una zona ajardinada en el interior de las dependencias del Ministerio de Obras Públicas, hasta el año 1982 cuando se demolió el pabellón de la Demarcación de Tráfico y se hizo el aparcamiento para el estadio de futbol. 

La zona se remodeló y se abrió la Avenida de Aragón, quedando la encina en solitario junto al aparcamiento. Aunque peor suerte tuvieron los pinos que la acompañaban, pues fueron arrancados y trasplantados en otro lugar, pero acabaron muriendo. 

Ahí quedó en solitario la encina, como las que nacen en las tierras de Aragón y, curiosamente, crece en la avenida del mismo nombre. Convirtiéndose en un emblema de la zona y en un punto de quedada para algunas personas. 

Ubicación del árbol en la Avenida de Aragón.

A simple vista, no se ve como un árbol monumental de gran tamaño como los ficus que crecen por la ciudad, pero tiene una estructura robusta de copa densa que se levanta en la vía. Un pulmón verde de gran nobleza, que los valencianos debería aprender a respetar porque la encina a estado enferma. Una plaga de cochinilla - un insecto que aparece en los árboles por la combinación de calor y humedad - estuvo debilitando y secando el árbol. Sus ramas tenían zonas de ramas secas. Los técnicos de Jardines revisaron la encina para adoptar medidas para protegerlo y salvarla.

Tronco de la encina protegida por una reja.
Fotografía: I. Balensiya

Ahora la encina esta ahí, creciendo junto a un aparcamiento, en la Avenida de Aragón, una de las más feas de la ciudad, y con más tráfico con toda la contaminación que conlleva. No es más que una anciana, que en sus delirios y sueños recuerda como fueron aquellos años de juventud, y extendiendo sus ramas al cielo clama en silencio: ¡Esto antes era todo campo!


Una de las grandes ramas de la encina.
Fotografía: I. Balensiya.


lunes, 1 de noviembre de 2021

Los cementerios perdidos de Valencia. (Valencia oculta#7)

       

Lápidas medievales del cementerio de San Juan del Hospital. 
Fotografía: Balensiya
CIUTAT VELLA
El Mercat


Desde el siglo XIII los difuntos cristianos eran enterrados junto a las parroquias, buscando suelo sagrado para salvar sus almas. Así nacieron los tradicionales cementerios parroquiales. Cada iglesia tenía su propio cementerio para inhumar a sus fieles. De la misma manera, los conventos y monasterios urbanos  tenían también los suyos propios para los religiosos. 

Esto fue así hasta la llegada de la Real Orden de Carlos III, del 3 de abril de 1787, que ordenó que los difuntos fueran enterrados en cementerios alejados de la ciudad, y que cada ciudad tuviera el suyo propio, eliminando los parroquiales. Ya que Carlos III era de la opinión que la costumbre de enterrar a los muertos en el interior de las ciudades era antihigiénico. 

En la ciudad de Valencia comenzó a ejecutarse la orden en el siglo XIX, con la construcción, entre 1805y 1807, del Cementerio General por el arquitecto Cristóbal Sales, siendo inaugurado el 7 de junio de 1807. 

Hasta aquel momento, la ciudad de Valencia contaba con 15 camposantos, los cuales correspondían al número de parroquias intramuros de la ciudad, pues ya que en cada uno de esos trozos de suelo sagrado se inhumaban los cuerpos de los feligreses de dichas iglesias. En aquellos tiempos los cementerios eran conocidos como fossars, Carnero, Ossario, o Campo Santo.  

Pese a la creencia espiritual y religiosa de yacer en tierra santa, no dejaba de ser un problema para la salud pública, el tener junto a las casas, diversos cuerpos en estado de descomposición, que, aunque se hallaran bajo tierra, debían emanar olor o atraer insectos, creando un ambiente insalubre para los valencianos.

En enero de 1805, se redactó un informe, de estos Camposantos, sobre su ubicación hasta la fecha y como debían proceder a desmantelarlos y vender el solar al “mayor postor” además de abrir calles nuevas para airear Valencia.

«… convendría tomar reconocimiento de los terrenos que ocupan los Cementerios interiores de la Ciudad, su situación local, y el uso y aplicación que de ellos pueda hacerse para la mayor comodidad y beneficio del Público, o bien para calles o plazas, y otros aprovechamientos útiles, o este objeto se da comisión a los (***) … para que á la posible brevedad inspeccionen y tomen conocimiento de este interesante negocio, y propongan a la Ciudad lo que les parezca más útil y ventajoso para en su vista tomar la misma las disposiciones que estimen convenientes al asunto.»

Los primeros cementerios que aparecen citados en el informe, son los de San Martín y Santa Catalina, ambos estaban unidos por sus capillas.

« Estos dos cementerios están unidos pues ambas capillas están colindantes, sería conveniente hacer una calle de veinte palmos que principiase por puerta del Cementerio de Santa Catalina y siguiese línea recta para aprovechar una Calle del Público que esta sin uso del otro lado del cementerio de San Martín dándole salida á la Calle de Calabazas, derribando el tabique que ahora la embraza sin perjuicio de continuar la dicha calle nueva línea recta a la calle de San Vicente, aprovechándose de otro pedazo de calle del Público que esta sin uso por mediar una casa hasta la calle de San Vicente, y lo restante que quede de dichos Cementerios se venda al mayor Postor en beneficio de la empresa.»

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

El Cementerio de Santa Catalina tenía su entrada por la Plaza del Mercado, junto al Mesón de Gamell. Tenía una columna de piedra rematada con una cruz de hierro. En cambio, el de San Martín tenía su entrada por la calle Fossar de Sant Martí – Actual C/ Calabazas – La puerta estaba rematada por una espadaña con una cruz.

En 1815, se acordó abrir una calle, llamada San Fernando, desde la Plaza del Mercado hasta la calle San Vicente, por medio de los antiguos cementerios de Santa Catalina y San Martin, mejorando así la comunicación entre la calle de San Vicente y el Mercado, siendo una de las primeras reformas urbanísticas de la ciudad.

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

El siguiente Cementerio era el de San Andrés, situado a espaldas del colegio de la Presentación de Nuestra Señora.

El informe de reforma urbanística cita lo siguiente: «Este cementerio todo puede venderse al mayor Postor, y aun aprovecharse un rincón de calle pública que ahora es de mala vista, ninguna utilidad y dispuesta a todo mal.» «… esta a mano drecha yendo por la calle vulgo de les granotes – Poeta Querol – desde la Morera – Pintor Sorolla – a la Plaza que se renombró de Alpont, ahora marcada del horno de San Andres … tomó el nombre del Cementerio de dicha iglesia, el cual esta inmediato a dicha calle desde tiempo antiguo, al menos en el año 1610 en que escribió Escolano, ya le mencionó donde hoy existe.»

El primitivo cementerio de San Andrés estuvo situado, hasta finales del siglo XVI, en terrenos de la actual plaza de San Agustín:

« De modo que dicha Plaza, de la conformidad que esta, se formó después de mucho tiempo, y en el año 1640 derribando varias casas, que formando calle o no dejaban casi plaza o la dejaban sobre muy angosta, extremadamente fea y desfigurada. Y por lo mismo, y formarla tan espaciosa, y buen quadrada, como existe, se profanó también en ese año un Cementerio, que allí había, el que según la común opinión, era de la Parroquia de San Andres… que ya muchas años antes del de 1640. Había dejado de ser cementerio… en el año 1640, como va dicho, se derribaron las paredes, y cerca de dicho cementerio, y en memoria de haber sido lugar sagrado, o campo santo, se colocó en si sitio la Cruz de piedra que hoy permanece en dicha plaza…»


Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.


Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya


El Cementerio de San Juan del Mercado aparece reflejado así en el informe: «una calle que ahora acaba a la puerta falsa de dicho cementerio debe continuarse recta travesando el terreno de dicho cementerio y dándo salida á la calle que está al lado de él, y lo restante que se venda al mayor Postor.»

El primer cadáver llegó tras la consagración del Camposanto el 26 de junio de 1395. En el año 1700, fue ampliado al derribar un par de casas entre la iglesia y el cementerio, pero finalmente en 1754 se trasladó al Cementerio General de Valencia, por estar muy lleno de cadáveres. « Con exemplar y vigilante religiosidad. Sacaronse 19 mil cargas de tierra, fragmentos y despojos de fragilidad humana.»

Rótulo que podemos encontrar hoy en día en la zona.
Fotografía: I. Balensiya


Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

Se decía que aquellos que eran inhumados en el camposanto de San Juan, podían ganar muchas indulgencias y perdones, aunque fueran de otras iglesias. Por eso, los valencianos se “morían” de ganas por ser enterrados en este lugar, siendo la Villa de Huesos la más poblada de la ciudad de Valencia.

El cementerio se prolongaba desde la iglesia de San Juan hasta la calle Cementerio de San Juan – actual calle Belluga – Sobre el solar se construyó un edificio en el siglo XIX ocupando el suelo del camposanto y se abrió el Pasaje de San Juan, que desapareció con la apertura de la avenida de Barón de Cárcer, aunque la placa de la plaza la podemos ver en la fachada de la iglesia.

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

La historia del Cementerio de Santo Tomás es un tanto peculiar. En el informe comienza hablando así del camposanto: « La calle del Altar de San Vicente debe continuarse resta por el medio de dicho Cementerio para darle salida á la otra calle al lado de él, y lo restante del Cementerio vendase al mayor Postor, juntamente con las Calles del Publico sin uso, de que esta circuido dejando el uso necesario de las luces.»

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

El tema se vuelve curioso cuando nos nombran el Fossar de Benimaclet. Antes de hablar sobre ello, conviene saber que desde Benimaclet a la calle Altar de San Vicente hay una distancia de 2.6 kilómetros.

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya


«calle del Fosar de Santo Thomas – actual Altar de San Vicente ­– reparándose que dicho cementerio, no solo lo disfruta el lugar de Benimaclet, como se ha dicho, también le disfruta la Parroquia de Santo Thomas, no está en territorio de esta, sino en el ámbito de la Parroquia de San Estevan, iba este clero y trahia de allí sus difuntos feligreses, los quales se enterraban en dicho fosar, por ello llamado de Benimaclet, sin que alli se enterrase otro alguno, pues los demás Parroquianos de San Estevan se enterraban en el Cementerio propio de esta Iglesia.»

«En tiempos del Patriarca – Ribera – no necesitado ya los de Benimaclet diche Cementerio en Valencia no habiendolo menester tampoco, por tenerle propio, la Parroquia de San Estevan, en atención á que la de Santo Thomas se hallaba sin Cementerio, se convino que quedase para esta el referido de Benimaclet… quan adequiadamente se le dio el dicho renombre de la calle Fossar de Sant Thomas – Actual Conde de Montornes. -»

Transcribiendo el texto resumidamente: los vecinos de Benimaclet pertenecían al cementerio de la parroquia de San Esteban, hasta el año 1600 que fue utilizado por los feligreses de Santo Tomás.

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

Continuamos con el Cementerio de San Esteban.

«… La capilla y lo correspondiente á ella del Cementerio debe dexarse en beneficio de la Plaza á línea paralela con la Iglesia de San Estevan por la gran concurrencia de aquel sitio: una Calle recta se abrirá que dirija desde la Plaza á la calle de Zurita travesando el Cementerio, y lo restante de él se venda al mayor Postor. »

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

Cuando en 1826 fue creada la Casa de Beneficencia, ocupó la casa del Marqués de Angulo, además de un antiguo horno, en la plaza de San Esteban - Actual plaza Comunión de San Esteban - la que había sido capilla del cementerio dedicada a Nuestra Señora de las Virtudes siendo utilizada para la iglesia de nueva fundación, 

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

En cuanto a la Iglesia del Salvador, el informe dictamina lo siguiente sobre el terreno del cementerio: «… De la parte de la Plaza se quitará un giron siguiendo recta la línea de la Galeria de la Casa que avita la Marquesa de Valera, también se recortará lo necesario para rectificar la Calle de San Jayme, y los demás se venderá al mayor Postor.»

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

                            

Su ubicación exacta la encontraríamos en la plaza de Conde de Carlet, donde se juntan las calles de San Jaime y Fossar de Sant Salvador – actual Barón de Herves -.  

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya


El Cementerio de San Lorenzo estaba situado junto al campanario. Se podía acceder a él a través de un azucat que se llamó Fossar de Sant Llorenç. Era un callejón sin salida ubicado en la actual plaza de Cisneros y que hoy en día aun existe, aunque no quede ni rastro del cementerio.


Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

El Cementerio de San Bartolomé, perteneciente a la iglesia de la cual solo queda la torre. Estuvo situado en la calle de Catalans de Scals dándole la espalda al palacio Marques de Valdezarzana, actual palacio de la Bailía.

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

«… carrer del cementeri de Sant Bertomeu la calle que ha comenzado cerca del campanario de San Bartholome al principio de la calle de Serranos, baja hacia la casa de Scals y hacia San Lorenzo. La causa de dicha denominación es el estar antes el cementerio de dicha Parroquial de San Bartholome, en lo que ahora se divisa allí en parte huerto a espaldas de la casa de Valdecarsana, esto era antes del año 1666 pues en ese año la Parroquia de San Bartholome dio a la casa de Valdecarsana dicho Cementerio para huerto, y los Marqueses de Valdecarsana dieron a la Parroquia ó compraron para Cementerio de ella el terreno que ahora tiene junto al Portal de Valdigna…

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.

… y teniendo los altos de dicho portal D. Joaquin Madroño, como Dueño de la casa que existe al mismo lado, pidió á la misma Ciudad posteriormente licencia para dar más salida y extensión á una longeta de su casa, como con efecto en 19 de Noviembre 1678 la Ciudad le otrogó la facultad y licencia, para ensanchar como ocho palmos la longeta que ensanchó, según hoy mismo existe, sobre dicha Puerta á la parte del Cementerio de San Bartholome, y la Calle que se llamó de Carboners, donde junto al mismo Portal de Valdigna se recnoce, y existe una torre de tiempos de moros, como igualmente permanece otra allí cerca, y dentro del imediato Cementerio de San Bartholomé, ambas á dos de calicanto…

Si buscamos en el plano de Tosca, vemos el cementerio en la calle Carboners, junto al Portal de Valldigna.

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

La desaparecida iglesia de la Santa Cruz estaba ubicada junto a la famosa Posada del Ángel, en la plaza del mismo nombre. Su cementerio estaba junto al muro de la muralla musulmana. Actualmente, en la zona donde estaba el templo, podemos encontrar en su memoria una columna con un cruz por la iglesia derruida en 1832.

Cruz que marca el lugar dónde estaba la iglesia

Visión del cementerio en el plano de Tosca 1704
Coloreado: I. Balensiya.


Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

Actualmente, se han encontrado restos de ese cementerio en las obras de urbanización de la muralla árabe. 

Un antepasado nuestro en su tumba. 
 

La olvidada iglesia de San Miguel tenía su camposanto en el punto de confluencia de las calles actuales de San Miguel y San Dionisio.


Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya

San Juan del Hospital tenía su cementerio– siendo totalmente visitable en la actualidad -  dentro del recinto eclesiástico. Hay constancia de que cuando se construyó la casa del nº 3 de la calle de Trinquete de Caballeros, se encontraron restos de esqueletos. Este cementerio fue el único camposanto urbano que se conservó intacto, a diferencia del resto.

Lápidas medievales del cementerio


Restos encontrados durante la excavación

Además, junto a la calle actual de San Cristóbal, en paralelo a la Calle del Mar, estaba el cementerio de los religiosos del Hospital, en un callejón denominado de las Penas.

Ubicación en la ciudad actual. 
Rotulación: I. Balensiya


El Cementerio de San Nicolás estuvo rodeando la iglesia, por la zona de la capilla de la Comunión. El cementerio desapareció al agrandarse la nave  a los pies de la iglesia, aunque conservándose una fosa común. Actualmente,  en su ubicación hay una pequeña capilla exterior, donde podemos ver un mural de azulejos de estilo Paterna que representan al Santisim Crist del Fossar.

Restos de esqueletos en una excavación junto San Nicolás 
 
Capilla del Cristo del Fosar de San Nicolás.

Por último, la parroquia de San Pedro – en el interior de la Catedral de Valencia – enterraba a sus difuntos en el llamado Fossaret de Sant Pere, adosado a la actual capilla del Santo Cáliz, del cual es visible  ver una parte de su solar.

Señalización del trocito de solar del camposanto. 

                    
Restos óseos que encontramos en la cripta del Museo Diocesano. 

Hoy en día, estos cementerios perdidos son un secreto, que tan solo unos pocos conocemos y sabemos encontrar. 


domingo, 31 de octubre de 2021

La esencia del Murciélago (Valencia oculta#6 )

Esencia de murciélago, algo de lo que Valencia está llena.

EXTRAMURS
El Botànic

Callejero estás tan acostumbrado a verlos por todos los lugares de la ciudad, que inconscientemente los obvias, pero si eres un callejero que hace poco ha llegado a Valencia, tal vez te llame la atención el ver murciélagos por todos lados. Porque Valencia es como una especie de Gotham a la mediterránea dónde aparece el icono de Batman en cualquier sitio.  

El murciélago, icono representativo de los vampiros, del famoso Conde Drácula, y como no, de la festividad de Halloween, es el emblema heráldico de la ciudad de Valencia, al contrario que otras tienen leones para representar el valor, o dragones para la fiereza.

Existen dos historias para contar el origen de este símbolo, la real y la leyenda. Curiosamente se da como oficial en nuestra tierra la versión mítica.

Se cuenta que cuando la ciudad de Valencia era conocida como Balansiya y los callejeros eran musulmanes, estos sabían entrenar y domesticar a estos seres de la noche para que cazaran mosquitos, pues la ciudad contaba con infinitud de fuentes, albercas, acequias y el valladar de la muralla por donde se retenía agua estancada, un lugar perfecto para la cría de larvas de mosquito, un fantástico majar para los murciélagos.

Ejemplar de murciélago. 

Cuando Jaime I de Aragón sitió la ciudad de Valencia, allá por 1238, un viejo nigromante musulmán le auguró al Rey Conquistador, que mientras un murciélago pudiera sobrevolar todas las noches la ciudad de Balansiya, está se mantendría a salvo del poder de los cristianos.

Pero sucedió algo que no esperaban ni el bando moro, ni el cristiano, y es que un murciélago se enamoró de los colores del emblema aragonés de la tienda real.

Una noche cuando un grupo de guerreros islámicos acudieron al campamento cristiano de hurtadillas, el oído especial del murciélago detectó el sonido de las pisadas de esos hombres y para mantener la presencia de esos colores que tanto le atraían, el animalito hizo vuelos rápidos dejándose caer en picado sobre un tambor que había entre los aperos de los hombres del campamento.

El pequeño murciélago se dejaba caer una y otra vez fuertemente sobre el tambor, hasta que llamó la atención de los soldados que hacían guardia esa noche, alertados por el sonido fueron a ver que era ese constante: toc, toc, toc… y descubrieron la presencia de los musulmanes acercándose a la tienda donde dormía el Rey Conquistador, dando la voz de alarma y salvando, así, la vida del monarca.

Murciélago tocando el tambor
Montaje: I. Balensiya

Don Jaime al abrir la tienda para salir al exterior a ver lo que sucedía, el murciélago se coló dentro, quedando capturado en el interior de la carpa real. Al día siguiente la ciudad de Valencia, sin su murciélago protector, cayó en manos cristianas al rendirse el soberano Zayyan Mardanish.

Consciente del acto heroico del pequeño animalito que revoloteaba por la cubierta oro y grana de la tienda real, el rey Jaime decidió inmortalizarlo junto a los colores que tanto le gustaron, para que protegiera el escudo de esa nueva ciudad, que a partir de ese día era cristiana.  

Pequeño murciélago 

Esto es solo la leyenda que cuentan a los niños valencianos  en el colegio, y lo que comentan a los turistas que preguntan sobre ello. La historia real de este símbolo heráldico viene de la cimera del Rey Pedro El Ceremonioso, que en su yelmo tenía representado el dragón alado de San Jordi, patrón de Aragón. Algo más verosímil en la heráldica medieval, ya que la iglesia era más afín de la historia de San Jorge matando al dragón, que el murciélago emblema de los seguidores de artes oscuras.

En el Bestiario de Don Juan de Austria de Martín Villaverde en el año 1570 recoge lo siguiente:

«El murciélago es ave y animal que vuela de incierta manera de naturaleza, con alas de cuero que con unos pellejos corta el ayre y en el se sustenta. Anda entre las aves y animales con quatro pies y pare no güevos sino hijuelos de su forma y los cria con leche. Cerca, rodea y busca su pasto de la tarde, pasada la luz del sol, que con el sol no ve lo a á menester. Su pluma es vello y color pardo a manera de ratón. Chilla enhadosadamente.»

Murciélago representado en el siglo XV

Si nos adentramos mar adentro hasta Mallorca, podemos observar al igual que Valencia, está timbrada por este peculiar animal, debido a otra leyenda también atribuida al rey Jaime I, y es que se dice que el monarca protegió a un murciélago que se encontraba dentro de la primera mezquita consagrada como iglesia en la ciudad de Mallorca, que más tarde pasaría a ser la de san Miguel. Curiosamente, a San Miguel también se le representa con un dragón.

Supuesto yelmo de Jaime I con el drac alat.

Cimera del Rat Penat de la Real Senyera

El famoso dragón aparecía representado en los escudos de la ciudad de Valencia y Palma de Mallorca, pues ambas estaban gobernadas por los reyes de la Corona de Aragón. Con el paso del tiempo, y las reinterpretaciones artísticas en pintura y orfebrería, este drac alat, se convirtió en un rat penat.

Cabe decir que, en 1878, Constantí Llombart y Teodoro Llorente fundaron una asociación para defender la cultura y la lengua valenciana, llamada Lo Rat Penat, usando este animal como emblema. Así pues, el murciélago que conocemos hoy en día, empezó a usarse a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando el movimiento del Nacionalismo en la política, el Romanticismo en el arte y la Renaixença en la literatura, buscaba la idealización del pasado, las viejas glorias, las leyendas y mitificar a los héroes del pasado. Todo esto en un ambiente medieval. ¡Qué mejor que introducir esta leyenda del murciélago de la mano de nuestro amado Jaime I !

Desde entonces el murciélago aparece en todos los escudos de la ciudad y en los documentos oficiales.

Representación de murciélago en un antiguo documento. 

En la actualidad podemos ver el murciélago en los escudos de la ciudad, del Levante Unión Deportiva y del Valencia Club de Futbol, que como dice su canción alegórica: «Murciélagos al frente, valencianos hasta la muerte.»

Escudo de la ciudad y clubs deportivos
Montaje: I. Balensiya

También, aparece en el escudo del Real Club Náutico de Valencia, además de muchos escudos de los casales falleros de la ciudad.

Mientras en el escudo de Mallorca, el murciélago aparece representado del mismo color dorado que la corona.

Escudo de la ciudad de Palma de Mallorca

Finalmente, cómo curiosidad, en la ciudad del amor, Teruel, había un murciélago encima de la corona que conmemoraba la participación de los habitantes en la conquista de Valencia, pero desapareció en el siglo XIX, con el movimiento romántico antes mencionado, cuando crearon la nueva versión del blasón turolense solo con el toro y la estrella, en representación de la leyenda de Diego de Mancilla e Isabel de Segura, respectivamente. 

Escudo antiguo de Teruel

Así que Callejeros, si veis volar un murciélago o se acerca a vuestras casas, alegraos al verlo porque no es más que un símbolo de buena suerte, y de valor en nuestra tierra. ¡Pero cuidado! Es mejor no tocarlos y si se cuela en casa, esperar que se marche por si solo, o espantarlo con algún trapo para que salga por alguna ventana. 


Ejemplar de murciélago que se coló dentro de mi casa.
Fotografía: I. Balensiya