sábado, 18 de enero de 2020

ALGIRÓS, el fluir de la acequia. (Distritos de Valencia#13)

Vista actual del distrito de Algirós. 

Algirós es el distrito número 13 y lo forman los barrios de La isla Perdida, Ciutat Jardí, Amistad, La Vega Baja y La Carrasca. En cuanto a su ubicación geográfica limita al norte con el pueblo de Alboraya, al este con los Poblados Marítimos, al sur con Caminos al Grao y al este con Benimaclet y el Pla del Real. 

Zona que abarca el distrito de Algirós.
Elaboración: I. Balensiya.

Algirós a diferencia de otros barrios no tiene su origen en un pequeño pueblo, sino en la expansión que hizo la ciudad sobre el terreno de la huerta. Su nombre tiene procedencia árabe, pues viene de la palabra al-zarub cuyo significado es el canal. Con este nombre, los valencianos islámicos, llamaron a al roll de la acequia de Mestalla que venía desde los Jardines del Real hasta llegar al Cabañal, haciendo un largo camino sinuoso entre las plantaciones y los árboles de la huerta.

Camino de Algirós en 1722.

El trazado que hacía el llamado Camino de Algirós.
Imagen: Googlemaps
En el medievo y siguiendo el fluir de la acequia, se formó un camino con el nombre ya cristianizado de Algirós. - Fue recogido en el Llibre del Repartiment, por Jaime I de tres maneras distintas: Algeroç, Algerof y Aliarof -  Este camino iba desde el actual Puente de Calatrava y  recorría la huerta serpenteando hasta llegar al poblado de pescadores de El Cabañal, aproximadamente donde hoy se encuentra la estación del tren, actualmente abandonada. También, existía una alquería musulmana con el nombre de al-qarya Al-Yirus que, con la llegada del cristianismo, pasaría a conocerse como alquería de Girós. Se trataba de un pequeño palacio rural que estaba en la zona de la actual clínica de Quirón. 

Al consultar el plano del padre Tosca, que dibujo en el siglo XVIII, este camino aparece denominado como Camino Nuevo, entendiendo así que fue un trazado más reciente que el Camino del Grao, el cual se llamó posteriormente cómo: Camino Viejo del Grao, Camino hondo del Grao y actualmente calle de las Islas Canarias. 

Fragmento de un plano de 1812. Rotulado a colores los caminos mencionados

El camino de Algirós, no solo se conoció como Camino Nuevo, sino que también fue denominado como Camino del Cabañal, pues como se ha comentado antes, unía la ciudad de Valencia - una vez cruzado el río - con el poblado de El Cabañal.

Visión del Camino de Algirós, aún queda la huerta,
aunque los trenes y las vías empiezan a adueñarse de él.



Resto del Camino de Algirós, olvidado entre el resto de los edficios,
es como un pequeño y estrecho solar lleno de hierbas y basuras. (2010)
Fotografía: Ferry A1


Sin duda, sería un bonito camino que pudieron disfrutar nuestros antepasados recorriendo la huerta, aunque también exponiéndose a los peligros que esto conllevaba una vez llegaba el atardecer, o bien te podían asaltar, o dar un traspiés y acabar dentro de la acequia o de algún socarrón del terreno. Porque la huerta de Algirós estaba apenas poblada, solamente la habitaban unas pequeñas alquerías identificadas por  su palmera, que se alzaba como un estandarte orgulloso.

La huerta valenciana en 1900
Fotografía: Colección de la Biblioteca Valenciana.
Un oasis de tranquilidad huertana, cuya paz fue profana  por las tropas del Mariscal Suchet, que en 1812 invadió la ciudad de Valencia. Cuando por fin la huerta de Algirós pudo liberarse de los franceses, fue ocupada por los pesados caminos de hierro de la línea de ferrocarril de Valencia a Tarragona, apareciendo así al final del camino, la Estación de El Cabañal, además de la construcción en 1912 de la otra estación, la de Aragón en la actual avenida del mismo nombre. 

Otra de las edificaciones importantes que se realizaron fue la del Palacete de Ayora o el primer campo de fútbol en la ciudad de Valencia, que se inauguró el 7 de diciembre de 1919, muy cerca del cuartel militar que hay en la Alameda. Este estadio de fútbol se utilizó hasta el año 1923 cuando se inauguró el campo del Mestalla, recibiendo este nombre por la acequia que pasa a su lado.

Campo de fútbol del Mestalla en 1935. Los alrededores todo campo. 
Ya llegado el año 1928, se harían proyectos de urbanización sobre las tierras de la huerta de Algirós, de esta manera sobre el plano de Valencia aparecería el barrio de La Amistad, un barrio que olía a grasa de tren y a vapor, pues en el residían la multitud de ferroviarios y tranviarios que daban servicio a la zona.

Vista aérea de los edificios más importantes de la zona.
Aún queda algo de campo alrededor.

Con los años se siguió poblando la zona, gracias a la creación del llamado paseo de Valencia al mar, actualmente denominado como avenida de Blasco Ibañez.

A principios de los años 60 se construyó el barrio de La Isla Perdida, llamado así popularmente por ser unos bloques de viviendas colocados en mitad de la huerta.

Vista aérea de la  barriada llamada "Isla Perdida"
                            
Durante la riada de 1957, literalmente fue una isla.
Los últimos vestigios del Camino de Algiròs,
a la altura del cruce de Músico Ginés. Año 1985.
                                   
Ya entre los años 70 y 80 los pocos huecos de huerta de esta zona se fueron rellenado de edificaciones como si de un puzzle se tratara, sin dejar ni un pequeño vestigio de lo que nuestros abuelos conocieron como la huerta regada por una acequia. Y como bien suelen decir: ¡En mis tiempos todo esto eran campos!

Comparativa de como ha cambiado la zona en 40 años.
Fotografía de: Valencia desaparecida. 
                         


AQUÍ ENCONTRARÁS

La Isla Perdida


Ciutat Jardí


L´Amistat


La Vega Baja


La Carrasca

sábado, 11 de enero de 2020

Arquitecto Antoni Gilabert Fornés (Valencianos ilustres#5 )


Calle dedicada a su memoria, desde 1963.
Fotografía I.Balensiya.

POBLATS DEL OEST
Benimàmet. 


Antoni Gilabert Fornés fue un arquitecto  nacido en la ciudad de Pedreguer (Alicante) en 1716 y que falleció en Valencia en 1792. 

Marchó a la ciudad de Valencia a estudiar arquitectura y matemáticas, junto con Tomás Vicente Tosca. Sus primeros trabajos en el mundo de la construcción fueron como aparejador, hasta 1768 cuando  fue el encargado del departamento de arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, llegando a ser director general en 1784. 

Se convirtió en uno de los arquitectos más famosos de la inspiración clasicista del siglo XVIII (estilo conocido como Neoclasicismo). Aunque también trató el barroco en alguna de sus construcciones. 

Entre sus trabajos se encuentran algunas de las obras más importantes del neoclásico valenciano, destacando:

El proyecto de la fachada de la Aduana de Valencia, actual Palacio de Justicia. (1785 y 1760) 

El actual Palacio de la Justicia.
Fotografía: I. Balensiya
La remodelación de la Capilla de San Vicente, en el Convento de Santo Domingo. También la celda de San Luis Bertrán, en el mismo convento.
El retablo del Monasterio de la Zaidía en Valencia, actualmente desaparecido. 

Única foto del retablo del Monasterio de la Zaidia,
antes que fuera derribado. 
Trabajó entre los años 1763 y 1771 en la iglesia de las Escuelas Pías. 

Fachada de las Escuelas Pías de Valencia.
Hizo los proyectos de las iglesias de l´Alcúdia, Turís y Gestalgar. Junto al de la Capilla de Nuestra Señora de la Virgen de la Soledad de Nules, entre los años 1757 a 1769.

Detalle de la capilla de la Virgen de Nules.
Su última obra fue la iglesia de Santa Ana de Borbotó, cuyo proyecto firmó en 1789.

La iglesia de Borbotó
Pero sobretodo, al arquitecto Gilabert se le conoció por su gran obra de remodelación en la Catedral de Valencia, cuando decidió enyesar toda la plementeria gótica de los techos del templo, para remozarla de un aspecto neoclásico. Porque según el criterio de la época, el gótico era un gusto bárbaro. 

Así que durante el último tercio del siglo XVIII procedió a recubrir no solo las bóvedas, sino también columnas con pilastras y arcos ojivales típicos del gótico, los hizo de medio punto. Finalmente, derribó las capillas laterales góticas y construyó otras nuevas al  gusto academicista. 

"Afortunadamente" gracias a los ataques sufridos en la Guerra Civil en 1936, cuando se repararon los daños causados en la Catedral, decidieron retirar todos los estucos de Gilabert y devolverle el aspecto original de la época medieval hasta cierto punto, pues aún quedan restos de aquellos años neoclásicos. 


Restos de la decoración neoclásicos en el interior de la Catedral
Un ejemplo de las capillas neoclásicas 



                                               

jueves, 26 de diciembre de 2019

La Estación del Grao, la más antigua de España. (Valencia ferroviaria#2 )


Estación del Grao.
Fotografía propia.


POBLATS MARÍTIMS.
El Grau.

Es Navidad por la tarde, las familias con niños sonrientes van y vienen por las calles, corriendo y jugando animados por el ambiente festivo de la feria cercana. Estamos muy cerca del Puerto de Valencia, tan solo hay que cruzar una amplia avenida para poder llegar a los tinglados y acercarse al muelle, donde las aguas marítimas se ven como una masa oscura y fría, que por momentos brilla con algún reflejo de las luces de la noche. 

Ante tal momento, algo llama mi atención y es un pequeño edificio abandonado, sobre cual nadie parece posar su vista en él. Le jalo la mano a mi acompañante, haciendo que se detenga un momento, me mira raro.

-  ¿Por qué paras? 
- Contempla este edificio. 
- ¿Qué edificio? - contesta extrañado. 
- Este edificio abandonado y lleno de carteles. Estamos ante la estación de tren más antigua de España.
- Porque tu me lo has dicho... 

Panel cerámico del letrero.
Fotografía propia.
Callejeros, esa es la auténtica realidad, que miramos sin ver. ¿Cuántos de vosotros habréis pasado por aquí y no habréis visto esta pequeña estación de tren?

Es cierto, este edificio, se trata de una estación de ferrocarril y como el letrero de azulejos clásicos valencianos indica, pertenece a la línea Valencia - Grao. Una línea que un tiempo después de su inauguración se prolongó hasta Xátiva, llegando finalmente a Madrid.






Permaneciendo en servicio como línea de mercancías hasta el año 2005, cuando finalmente quedó abandonada.

Si nos paramos a analizar la construcción, podemos ver que se trata de un edificio de pequeñas dimensiones, cuya fachada esta cubierta con una marquesina de hierro y cristal acotando la zona de espera de los viajeros, mientras que la fachada principal, es de corte académico, que sirvió como modelo para otras estaciones en la misma línea de ferrocarril.

Detalle de la arquitectura de la fachada.
Fotografía propia.

Fue construida en 1865 por Domingo Cardenal, quien utilizó una austera decoración en la edificación, a base de unos rehundidos en un paramento de ladrillo, junto al basamento de las columnas y piedra de Moncada, otorgando a la estación un aire de lujo y funcionalidad al mismo tiempo. Cómo el mismo arquitecto diría: Toda idea de lujo en ellas debe desterrarse porque el gasto que produce es completamente improductivo. 

En cuanto al interior de la construcción no se conserva nada de su época original. Está vacía y abandonada a la espera de que alguien pose su mirada en ella y decida que hacer con tal joya arquitectónica del patrimonio cultura y ferroviario de Valencia. Un pequeño edificio, una bombonera, con muchas posibilidades si se rehabilitara, ya fuera como oficina de turismo, como punto de información ciudadana o sino y más simple, la fundación de un pequeño, pero funcional, museo ferroviario.

Detalle de una de las puertas de la Estación del Grao.
Fotografía propia.

Un pequeño museo que contara la historia que vivió el edificio, que hablara del tren, de los tranvías que recorrieron en el pasado la Avenida del Puerto, de como vivía la gente humilde del Grao, como los burgueses de la ciudad tomaban El Imperial o la Jardinera para ir hasta el mar a tomar baños de aire y remojarse los pies. Y todo ello en un marco sin igual, como sería esta vieja estación de la avenida Marques de Soto, 11. Si hasta el nombre de la calle, le daría prestigio.



Es Navidad callejeros, son días mágicos, donde soñar no está de más.
Felices fiestas a todos vosotros.


viernes, 20 de diciembre de 2019

Camins al Grau, llegando al mar. (Distritos de Valencia #12)


Vista panorámica de Camins al Grao

Camins al Grau (Caminos al Grao en español). Es la denominación que tiene el distrito número 12 de Valencia.

Está formado por los barrios de Ayora, Albors, La Creu del Grao, Camí Fondo y Penya- Roja. Limitando con Algirós por el norte, al sur con Quatre Carreres, al este con Pla del Real y al oeste con Poblados Marítimos.



                                                             Mapa de la zona que abarca el distrito.
                                                                     Elaboración: I. Balensiya


El distrito de Camins al Grao surgió del plan de elaborar un camino hacía el mar y a los Poblados Marítimos como Vilanova del Grau. Está atravesado por la avenida del Puerto desde el año 1802 y aún queda el trazado del antiguo Camino del Grao, actualmente llamado calle de las Islas Canarias. De lo que no hay rastro es de las vías del tranvía que conectaban el centro de Valencia con el mar.

Tranvía de Valencia al Grao. 
                             
Camino del Grao por donde fue el tranvía. Rotulación: I. Balensiya
                               

Antiguamente, todo este distrito estaba formado por campos regados por la Acequia de Mestalla, pero esa época tranquila de huerta fue cambiando poco a poco por la industrialización del puerto y la creación de fábricas. Un enclave perfecto, pues estaban cerca de los barcos de mercancías y lejos de la ciudad decimonónica. Una de esas fabricas importantes fue Gas Lebón, de la cuál aún queda algún vestigio.

Restos de la fábrica en el llamado Parque Gas Lebón

Hace unas cuantas décadas atrás, era una zona que no estaba muy comunicada con el centro de Valencia, pero ahora todo ha cambiado con la realización de la  Avenida de Francia y la creación de grandes centros comerciales como El Corte Inglés, Aqua Multiespacio y zonas de recreo como la cercana Ciudad de las Artes y las Ciencias dándole una mejor imagen a la zona.


La nueva zona de centros comerciales de Valencia


AQUÍ ENCONTRARÁS:

Ayora

Albors

La Creu del Grau

Camí Fondo

Penya-Roja








jueves, 12 de diciembre de 2019

El azul, nuestro color protector. (Valencia Oculta #5)

Casas pintadas y decoradas con el típico color azul. (Chelva)
Fotografía: Isabel Balensiya. 

CAMPANAR
Sant Pau

Valencia tuvo un pasado lejano dónde sus habitantes vivían con supersticiones y temores. Entre ellos el más popular el Diablo. Temían que el Diablo entrara a sus casas y que se apoderara de sus cuerpos. Es por eso que buscaron una forma de protegerse y fue a través de un color, el azul. 

¿Cómo se protegían con el color azul? Callejero, la respuesta es sencilla. La habrás observado por las calles de Valencia o tal vez por los pueblos que rodean a la capital del Turia. Solían pintar sus casas de color azul, o bien las puertas o los marcos de estas y los bordes de las ventanas. En ocasiones preferían dibujar una veta de color azul alrededor de la fachada. 


Casa antigua decorada de azul, en el barrio de Sant Pau.
Fotografía: Isabel Balensiya


En un pueblo valenciano: puerta con la banda
de color azul y rama de olivo bendecido. La 
familia de este hogar esta doblemente protegida.
Fotografía: Isabel Balensiya


En un pueblo de nuestro territorio valenciano. La fachada entera de puro azul.
Fotografía: Isabel Balensiya

Se pensaba que estas pinceladas mantendrían sus hogares seguros de la presencia de demonios y malos espíritus. Una creencia popular seguramente procedente de la época islámica, pues para el Pueblo musulmán este tono de color otorga protección contra el Maligno y simboliza lo mágico. 

Interior de la Mezquita Azul

Son muchos los lugares que no solo son azules, sino que llevan el nombre en sus denominaciones, como es el caso de la Gran Mezquita Azul de Estambul, en Turquía. Un país que si tu callejero, lo has visitado alguna vez te habrás podido sentir vigilado por miles de ojos de cristal azul, que colgando de las puertas de la casas, protegen de estos seres no deseados. 

Tienda de "Nazar" el famoso ojo turco.

Ciudad de Santorini. Grecia. 

O sino recordad los pueblos de Grecia, como Santorini todo pintado de azul. Pero en tiempo muy muy antiguos este color no tenía buena fama, era un color asociado a los Pueblos bárbaros, por esa razón, ni en griego, ni en latín antiguo existía un vocablo para decirlo. La palabra que usamos "azul" - "Blau" en valenciano - procede del árabe. 

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"Inmaculada Concepción"
José Vergara Gimeno (1726-1799)
Museo de Bellas Artes de Valencia.
¿Pero, porqué este color protector aún existe en la cultura popular de las casas, si viene del Islam o de pueblos de Oriente de creencias paganas? Es por que con la llegada del Cristianismo, se convirtió en el color corporativo de la Virgen María, siendo considerado como el color del Cielo, de la Pureza y la inmaterialidad de lo espiritual. Ante esa descripción, callejero, te vendrá a la mente las imágenes de la Inmaculada Concepción una imagen mariana, donde se representa a Nuestra Señora pisando una serpiente símbolo del demonio, destruyéndolo y vestida con un manto azul claro. 


Ahora que ya sabes que el azul es un color protector ante el Mal, comprenderás porque algunas de las fachadas de las casas, están pintadas así. Tal vez tus abuelos tenían la casa, y también sus cocinas, pintadas de ese color, y ahora tu decidas decorarla de esta manera. 

De cuando pinté las ventanas de mi casa de azul. 

*** Apunte técnico: si decides recuperar la tradición, estos son los tonos de azul en código RAL: 5005, 5012. 5015, 9003, 9010 y 9016. ***

lunes, 2 de diciembre de 2019

Horchatería "Daniel" (comercios emblemáticos # 5)


Productos de la Horchatería Daniel
Fotografía de la propia horchatería. 

ENSANCHE
Pla del Remei

Callejero, ya falta poco para acabar otro año más, se acercan tiempos de celebración, de reunirse con los amigos y la familia. Es tiempo de comidas, cenas y meriendas, por eso te propongo hacer una de esas quedadas familiares en un lugar especial. ¿Que tál si esta Navidad lo celebramos a la valenciana?
Podríamos tomar un poco de horchata y fartons mientras nos ponemos al día con aquellos familiares que no vemos durante meses y recordamos, con cariño, a los que ya no están.

Puerta de entrada.
Fotografía: I. Balensiya
Os propongo ir a un local que este año ha celebrado su 70º aniversario, otro de los comercios emblemáticos que podemos encontrar en las calles de Valencia. Se trata de la Horchatería Daniel, que aún mantiene la tradición artesana de elaborar la célebre bebida de horchata que tantos paladares ha conquistado, desde que la probara, allá por en el siglo XIII, el rey Jaime I el Conquistador. Según se cuenta, el monarca al probar tan dulce y fresco caldo, durante el descanso de una cabalgada por las tierras valencianas, exclamó: Això es or, chata. ( Esto es oro muchacha) de ahí que el peculiar nombre de esta bebida que, desde 1949, está sirviendo la familia de Daniel Tortajada.

Mural en la horchatería, donde aparece Jaime I.
Fotografía I. Balensiya.

Los inicios de este producto por parte de la familia fueron en 1949 cuando Daniel, el conserje del Ateneo Mercantil de Alboraya, decidió poner a la venta la horchata que elaboraba en su casa. 
Dado el éxito que alcanzó con su horchata, Daniel junto a su esposa Concha y demás miembros de su familia, inauguró una originaria horchatería en los bajos de su propia casa, donde estuvieron sirviendo la blanca bebida a todo aquel que quisiera acercarse hasta la calle del Milagro de Alboraya. 

El hombre fue un emprendedor y pensó en acompañar la bebida con algún bollo para hacer más deliciosa la degustación de la horchata. Asi fue buscando un horno donde pudieran elaborarle un bollo especial: alargado para poderlo introducir dentro del vaso y algo seco para que absorbiera la horchata, finalmente lo encontró en la ciudad de Valencia en el Horno de los Morenos. 

Tras realizar pruebas con el bollo, y al ver como este tenía la capacidad de absorber prácticamente  la totalidad de la horchata los denominó Fartons (glotones) y prefirió servirlos calientes, creando así un choque de temperatura en el paladar de los clientes. Todo un éxito. 

La Horchatería Daniel en Alboraya.
Fotografía: I. Balensiya.

Llegando a finales de la década de los 70, cambiaron el establecimiento por el que podemos encontrar, actualmente, en la Avenida de la Horchata. Esta vez con su propio obrador para preparar los tan famosos fartons, junto a otras delicias que han ido creando, y que como curiosidad, les han ido poniendo el nombre de los miembros de la familia. 

Productos que nos ofrece la horchatería para acompañar a la bebida.


Daniel, horchatero. Por García Pereda.
Fotografía: I. Balensiya
En 1982, se fundó el Gremio de Horchateros Artesanos de Alboraya, del cual Daniel es presidente, consiguiendo el reconocimiento con la denominación de origen de "chufa y horchata valenciana". En ese año, también se estipuló el reglamento técnico y sanitario de la elaboración de la horchata. De esta forma, la elaboración de esta bebida no se perderá. 

En 1986, se consiguió oficialmente la denominación de origen de la horchata, para gran orgullo y satisfacción para la localidad de Alboraya. Así mismo, también se creó la receta de un helado de horchata que gustó muchísimo a los clientes. 

Campos de chufa en Alboraya

El tiempo va pasando y la fama de la horchatería Daniel va aumentado, haciendo que muchos famosos se sentaran a sus mesas como: Rafael Alberti, Antonio Ferrandis, Joaquín Sabina, el artista Ripollés, Ana Duato, Viggo Mortensen, el actor que interpretó a Aragorn en El Señor de los Anillos, Santiago Cañizares, Baltasar Garzón, Chiquito de la Calzada, Concha Piquer, incluso el sultán Ben Turky, entre otros famosos. 
Vista del interior del local.
Fotografía: I. Balensiya

El año 1989 fue  muy especial para la familia de Daniel, pues consiguió la cifra récord de 130.000 litros de horchata servida ese verano.

Botella de Cristal
Fotografía I. Balensiya.
Entrado ya el siglo XXI la Horchatería Daniel esta regentada por la tercera generación, formada por Daniel y Carmen Tortajada y el marido de ésta, Toni Peinado, a quienes podemos encontrar en el local y que están continuamente mejorando y desarrollando el oficio de horchateros e innovando nuevos dulces, recetas… para mantener viva la tradición que empezó hace 70 años en su familia.

Una tradición que quieren mantener viva como el primer día, es por eso que ahora han vuelto a la presentación original de beber la horchata en botellas de cristal, eliminando el consumo de plástico.

Cabe decir que, en 2013, la familia horchatera decidió abrir su primera horchatería fuera de su Alboraya natal, en la ciudad de Valencia y lo hizo en un lugar increíble: el Mercado de Colón, un edificio tradicional, que ahora muestra todos los locales más selectos, donde no podía faltar la Horchatería Daniel ofreciendo sus más innovadores productos, como el Tiramisú de horchata o el Turrón de Chufa.


Corona de Chufa, una gran delicia.

Finalmente hace un año abrieron un local pequeño, de servicio rápido para llevar, en la calle San Vicente.

Resultado de imagen de horchateria Daniel san vicente
El pequeño local "listo para llevar" de la calle San Vicente
Fotografía: valenciaplaza.

Así que callejero, amante de Valencia y de sus tradiciones, bien si haces una escapada de fin de semana a Alboraya a su horchatería central, como si te tomas un descanso después de ir de compras por el Mercado de Colón o te paras cinco minutos en la calle San Vicente, para tomar un refrigerio rápido, no te olvides que estás degustando la bebida que con cariño y mucha dedicación prepara esta familia de horchateros para ti. 


Vaso conmemorativo 
del aniversario.



viernes, 6 de septiembre de 2019

El Pino de "Can Calet" (Árboles extraordinarios # 8)

El pino de Can Calet
Fotografía de M.A. Porta

CAMPANAR.
Campanar.

Estimados callejeros llega septiembre y de nuevo retomamos nuestro recorrer por las calles de Valencia, con gran pesar, pues hoy hace una semana la ciudad sufre la pérdida de una de sus joyas patrimoniales naturales. Se trata del pino llamado de Can Calet que crecía en el distrito de Campanar, en el barrio del mismo nombre. 

Se trataba de un pino carrasco de 180 años que con sus 25 metros de altura desafiaba al tiempo, siendo el último superviviente del antiguo pinar de Campanar, un frondoso bosque que abarcaba las tierras desde Godella hasta Campanar, continuaba por el barrio de l´ Olivereta hasta adentrarse hasta Arrancapins.
Este pinar pertenecía a una propiedad agrícola llamada Can Calet. Una gran masa de árboles que ya recogen las crónicas en el siglo XV y en la Guerra de la Independencia.

Aquellos ejemplares de carrasco se extrajeron los aleros del palacio de Benicarló, actualmente conocido como Les Corts Valencianes como bien se podía leer en uno de ellos: “Soc del pinar de Campanar”. 

El alero del tejado del Palacio de Benicarló,
Plaza de San Lorenzo, 4 - Valencia



Ahora el último superviviente a desaparecido del catálogo natural de Valencia, debido a que tenía una rama con una importante fisura, y corría el riesgo de que esta fuera a caer sobre los vecinos. Junto a ello se encontraba también la contaminación de un hongo que se extendía por todas las ramas del pino.

Comparación del pino con el edificio.
Fotografía: M.A. Porta

Hoy el callejero que se acerque a donde crecía este bello árbol, sólo encontrará un tocón en recuerdo de lo que fue, el orgullo de un barrio.  


Lugar de ubicación en el plano.